Idea que incendió al mundo
EL PASTOR ESTADOUNIDENSE que pretendía quemar ejemplares del Corán se retractó. Sin embargo, los musulmanes no olvidan la ofensa.
Una propuesta simple pero cargada de racismo, originaria de una pequeña iglesia cristiana de Estados Unidos, encendió de ira y de dolor al mundo musulmán y de preocupación a Occidente.
Terry Jones, un desconocido pastor cristiano de Florida, se disponía a quemar tantos ejemplares del Corán como le fueran posibles para conmemorar los nueve años de los ataques del 11S. Sin embargo, la presión internacional lo hizo retractarse de su estrafalaria idea.
Los extremistas árabes ya se habían mostrado dispuestos a morir para vengar la ofensa y la Interpol anunció que decenas de atentados terroristas se podían desencadenar este fin de semana si se le prendía fuego al libro sagrado del Islam.
Jones, que había dicho que solo cambiaría de idea si "recibía un mensaje de Dios", dijo ayer que llegó a un acuerdo con los líderes musulmanes para detener su "quema" si ellos cambiaban la controvertida ubicación de una mezquita y un centro cultural islámico en Nueva York.
La construcción del centro cultural islámico cerca a la Zona Cero generó una amplia polémica en E.U. y Jones consideró que si los musulmanes cedían en esta idea, él podría terminar con su propuesta pirómana.
Jones viajará mañana a Nueva York para reunirse con el líder musulmán Abdul-Rauf para hablar de la localización del centro islámico.
Pero más allá del "cambalache" que al parecer logró Jones, su ofensa ha calado profundamente en el mundo musulmán que no olvidará fácilmente que este hombre fue capaz de insinuar que era posible atentar contra la palabra de Dios.
La quema del Corán "puede tener graves hechos de violencia en lugares como Pakistán y Afganistán. Esto podría incrementar el reclutamiento de individuos que estarían dispuestos a inmolarse en ciudades estadounidenses o en ciudades europeas", dijo Obama.
Religión y política
Si usted es un tradicional católico y escucha que un rebelde religioso musulmán pretende quemar biblias a diestra y siniestra podría indignarse y, como máximo, tachar de satánico al autor de la propuesta, mirar a otro lado y seguir con su vida.
Sin embargo, en un mundo como el musulmán, donde el Islam va casi siempre estrechamente ligado a la política y a la vida cotidiana, la idea de Jones con el Corán no solo generó rechazo religioso sino un cataclismo de consecuencias políticas y culturales.
Quemar el Corán no significa prenderle fuego a un escrito literario. Al tratarse del objeto más importante de la vida diaria de los musulmanes, la ofensa tiene el peor de los calibres.
El mismo texto enseña que su manipulación debe ser cuidadosa y cualquiera que lo toque debe tener una pureza espiritual. De ahí a que alguien que se acerque a él sin el respeto adecuado y pretenda ultrajarlo hay un trecho insalvable.
En Afganistán, Irán y Pakistán, las protestas con quemas de banderas de E.U. fueron masivas y en 188 países la Interpol elevó al máximo su alerta de posibles ataques terroristas.
El pastor Jones finalmente se retractó, pero la ofensa al mundo musulmán no tiene reversa y la respuesta a su propuesta de odio, seguramente será más odio.