¡Igualdad, prosperidad y paz!
El Gobierno lanzó el Plan de Desarrollo Nacional (PDN), titulado "Prosperidad para todos". Valga la ocasión para destacar los tres pilares que mencionó el Presidente Santos en su presentación: más trabajo, menos pobreza y más seguridad, soportados en cinco locomotoras para impulsar el crecimiento: infraestructura, agricultura, vivienda, minería e innovación.
Además, cuenta con siete ejes estratégicos identificados: crecimiento sostenible, competitividad; prosperidad social, igualdad de oportunidades; seguridad, justicia y derechos humanos.
Todo lo anterior, acompañado de sostenibilidad ambiental, innovación, buen gobierno, lucha contra la corrupción, posicionamiento e inclusión internacional.
Descrita de manera sucinta la concepción general del PDN, nos referiremos en forma breve, a la Política Integral de Defensa y Seguridad para la Prosperidad, que contempla entre otras metas: neutralizar posibles perturbaciones o interferencias a las locomotoras; consolidar la seguridad y la lucha contra los grupos armados ilegales; desarrollar un Plan Nacional de Consolidación Territorial; mantener mayor presencia de la Fuerza Pública en las fronteras terrestres y marítimas; y continuar la lucha contra el narcotráfico y la ilegalidad.
Hay un fenómeno delincuencial de especial atención, las Bandas Criminales (Bacrim), que presentan varias modalidades de violencia y cuyo principal carburante es el narcotráfico.
Es necesario desarticularlas porque su accionar genera alianzas criminales con grupos de guerrillas que afectan la tranquilidad ciudadana, la economía y la gobernabilidad local.
Como meta relevante, establece continuar una ofensiva sostenida para acentuar el debilitamiento de las Farc y el Eln, para conseguir una fractura estratégica irreversible.
Es evidente que las Farc viven un momento de oscurantismo político, eluden la confrontación armada directa con acciones menores contra la Fuerza Pública y actos terroristas de impacto, para generar un clima de zozobra y alterar la percepción positiva de la seguridad democrática.
Parecería que el irrespeto a la dignidad humana, las vejaciones, los daños colaterales y las acciones demenciales contra la población civil (como el caso de Vegalarga), están a la orden del día.
Los grupos armados ilegales demuestran así un proceso de degradación interna y ningún respeto al Derecho Internacional Humanitario.
Se observa más bien que están en un continuo desespero por lograr una figuración mediática, al ver que su real capacidad en el campo de combate, revela su debilitamiento incuestionable.
Frente a este escenario no se puede aceptar la tesis de los violentólogos de turno, que aseguran que las Farc están evolucionando hacia una nueva forma de operar, cuando a simple vista observamos que están haciendo un tránsito indefectible hacia el uso indiscriminado del terrorismo.
Por último, el PND estudia la actualización de la capacidad estratégica y la modernización del sector Defensa y Seguridad, porque el país necesita unas Fuerzas Militares que generen una disuasión estratégica creíble.
PAUSA UNO: el crecimiento económico, la igualdad de oportunidades y la seguridad para la prosperidad, nos hacen ver menos lejana la paz nacional.