Incertidumbre para inversiones
De reojo los analistas económicos observan la polémica sobre la prórroga de la concesión de Cerro Matoso. Pese a la variedad de posiciones, las futuras inversiones se podrían ver impactadas.
Si bien es cierto que Cerro Matoso no está listada en bolsa ni es un referente en el mercado de capitales (los analistas del sector financiero no siguen con detalle lo que viene ocurriendo con la empresa), lo que desencadene la prórroga o no de la concesión será clave para el futuro de la confianza inversionista.
Daniel Velandia Ocampo, director de Investigaciones Económicas de Correval, explica que “estamos en un momento sensible para los sectores petrolero y minero, porque hay temas complejos en lo referente a licencias ambientales e inseguridad, como para que ahora, la principal mina del país tenga un lío adicional que impacte los sentimientos de los inversionistas”.
Otro aspecto que remarca el experto es que el tema se ventile en un momento en el que se discute la implementación de un nuevo Código Minero. “Se trata de una firma que tiene peso específico en el indicador de demanda eléctrica que, recordemos, se mide en Colombia con y sin Cerro Matoso, es decir, impacta los datos macroeconómicos y eso tarde o temprano lo ven los inversionistas”.
Pero lo que los analistas económicos miran de soslayo, tiene la lupa de otros expertos. Es así como Luis Álvaro Pardo, representante de Colombia Punto Medio, hace una serie de críticas a la forma como BHP Billiton, con el apoyo desafortunado de las autoridades de la época, utilizó herramientas jurídicas y extrajurídicas para asegurarse el control de la única mina de níquel del país.
“Se trata de una empresa ventajosa que se aseguró la operación de la mina de níquel hasta que quiera renunciar y que ha tomado normas de diferentes modalidades de contratación para crearse un contrato a la carta, blindado gracias a un disimulado convenio de estabilidad jurídica”, sostuvo Pardo.
Como fórmulas de solución el experto propone demandar ante el Consejo de Estado el contrato 051 por ser lesivo y por presentar un desequilibrio contractual que lesiona los intereses del Estado, así como hacer valer los términos originales de los contratos: Reversión sin prórroga, y utilizar las diferentes opciones que le darían al Estado al recuperar sus minas de níquel y los bienes revertidos.
Paradójicamente, el debate que se ha suscitado por la eventual prórroga de la concesión contiene muchos de los ingredientes que en 1986 enumeró en su libro “Cerro Matoso, itinerario de un zarpazo”, el entonces congresista Amilkar Acosta.
Al hacer referencia al aspecto de regalías, Acosta sostenía que “se pretende mostrar por parte de Cerro Matoso un abultado balance social, como espejismo del desarrollo de la región, como el anzuelo con que los relacionistas públicos de la empresa pretenden hipnotizar a los ingenuos. Las obras conexas al complejo, sin las cuales no podría operar, se muestran como obras de beneficio para la comunidad”.
Y sentenciaba: “Podemos afirmar que estamos en presencia no de un mal negocio, sino de que el país no supo negociar y por ello ha llevado la peor parte en las vicisitudes de la empresa. Mientras el esquema siga siendo el mismo, el Estado no se repondrá de la lesión enorme que se le ha infligido”.