Histórico

Inclusión social: as de Gaviria

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21 de septiembre de 2009

La del próximo domingo será una consulta popular y no de ex presidentes ni maquinarias políticas que quieren imponer sus candidatos al Partido Liberal.

La sentencia es del ex gobernador de Antioquia y precandidato liberal, Aníbal Gaviria, quien tiene como carta de oro la presentación de un proyecto de gobierno contra la inequidad y a favor de la vida.

Gaviria le apuesta a la renovación del liberalismo. Como en su Gobernación, aspira ganar la consulta con apoyo multipartidista, gremial y ciudadanos de las más variadas condiciones étnicas, sociales e ideológicas. Un verdadero país se construye con todas las fuerzas que lo conforman, así gobernaré, dice Gaviria.

¿Es posible su triunfo en la consulta, cuando la maquinaria está aceitada para otros candidatos?
"Nuestra campaña ha ido agarrando fuerza dentro de las bases del Partido Liberal: concejales, diputados, alcaldes y ex alcaldes. Eso nos ayudará a derrotar las maquinarias liberales que quieren imponer un candidato a través de los ex presidentes".

¿Cómo es eso de los dos ex presidentes?
"No hay duda. Las maquinarias están con otras candidaturas. El doctor César Gaviria Trujillo tiene su maquinaria a favor de Rafael Pardo; mientras que el ex presidente Ernesto Samper la tiene a favor de Alfonso Gómez Méndez y por los lados a Cecilia López. La gente está cansada que los ex presidentes pretendan manejar al liberalismo y al país y eso se notará en la consulta. La gente quiere renovación y nosotros la estamos proponiendo".

¿Hoy la propuesta liberal tiene que ir más allá del trapito rojo?
"Estoy seguro, lo hemos palpado en el recorrido por más de 350 municipios y 20.000 kilómetros en todo el país (...) La consulta liberal será popular y no parlamentaria".

Usted ha sido una persona de gran aceptación, incluso en sectores que no son liberales. ¿Ha percibido esta situación en la campaña?
"Uno de mis grandes orgullos en la Gobernación fue que llegué a la misma con el apoyo de los liberales, los conservadores, independientes e indígenas. Mi equipo de trabajo, de igual forma, fue incluyente. Trabajé con conservadores, el Polo, los indígenas y muchas otras fuerzas".

Más allá de la derrota militar, ¿usted exploraría otros caminos para llegar a la paz?
"El fenómeno de la violencia ha cambiado bastante en los últimos siete u ocho años. Hay un debilitamiento grande de la guerrilla en lo político, lo militar y ha perdido su control territorial, además hay, por supuesto, una práctica desaparición del paramilitarismo como fuerza antiguerrillera y lo que se ha consolidado es un narcoparamilitarismo. Eso ha hecho que el mapa de la violencia cambie. Ahora está centrado en la base del narcotráfico. Por eso, la solución a la problemática de la violencia tiene que cambiar como cambió el problema y tiene que estar basada en un fortalecimiento de la policía en las ciudades medias e intermedias y un ataque frontal al narcoconsumo, la narcoproducción y demás expresiones del narcotráfico desde el primer eslabón de la cadena, que son los narcocultivos, que deben combatirse con alternatividad. Lo otro es un gran acompañamiento a los jóvenes con planes sociales para sacarlos del conflicto".

En Antioquia usted puede marcar la diferencia y ganar la consulta. ¿Cómo ha sido su trabajo en el departamento?
"Ha sido tan arduo, como en el resto del país. El gran apoyo en Antioquia no lo íbamos a descuidar. Nos hemos movido por todo el departamento explicando a los concejales, ex alcaldes, alcaldes y demás líderes y ciudadanos cuál es nuestra propuesta por la Presidencia. Insisto, no solo con liberales, también con independientes y miembros de otros partidos para que nos acompañen con su voto este 27".

¿En caso de ganar la consulta se embarcaría en una campaña contra el referendo?
"Mi campaña seguirá en la misma dirección, pues mis grandes objetivos son derrotar las inequidades, la miseria, la violencia y multiplicar las oportunidades. No hago campañas contra nadie ni antinada; mis campaña son por las soluciones a los problemas del país".

¿Hay quienes aseguran que el país perdió una oportunidad de oro de realizar las grandes obras de infraestructura para hacernos más competitivos ante el mundo y no depender de las furias de Chávez o Correa?
"Desafortunadamente hay que reconocerla, la bonanza económica pudo haber generado una importante posibilidad de inversión en infraestructura pero no solo con recursos públicos, sino con toda la estrategia de concesiones y de iniciativas público-privado que ahora están empezando a funcionar, en esto estamos siete años atrás. El Plan 2.500, desde el punto de vista de equidad con las regiones está bien, pero para la competitividad y el desarrollo del país tiene unas implicaciones muy diferentes a la infraestructura estratégica".

¿Ve posibilidades de quebrar el lastre de dos dígitos en el desempleo?
"Totalmente, se imagina lo que sería el país con un millón de nuevos empleos, garantizados a través de la inversión en la construcción y financiamiento de dos millones de viviendas. Algunas personas dirán, eso se lleva todo el presupuesto. No, solo requeriría el 1,8 por ciento del PIB en los cuatro años de gobierno. Claro que es posible, sería una revolución en lo urbano, lo social, el empleo, la salud, la convivencia. (...)"

¿Qué hacer con los millares de jóvenes que se quedan en la calle luego de terminar el bachillerato?
"Para nosotros, la educación es la llave que rompe las inequidades. Por ello proponemos un verdadero crédito educativo. El Icetex tiene uno, pero con graves problemas debido a que fue diseñado por quienes no se han metido al corazón de la problemática. Imagínese un muchacho que tiene que llegar al Icetex con fiador por un crédito que tiene que empezar a pagar el mismo año en que terminó la carrera. Eso es un absurdo. Nosotros proponemos 500 mil cupos de crédito educativo para los jóvenes que terminan su bachillerato, sin fiadores y que paguen cuando realmente tengan empleo".