Indígenas juran a la Madre Tierra
La primera promoción de Licenciatura de la Madre Tierra en la U. de A. graduó a 80 indígenas.
La de ayer no fue una graduación común y corriente. Al contrario, en medio de una energía especial y positiva, con un ritual al aire libre, 80 indígenas de las diversas etnias que habitan en Antioquia se recibieron como la primera promoción de Licenciatura de la Madre Tierra.
"La Universidad de Antioquia, con 210 años, celebra el encuentro cultural que significa este acto de graduación de la primera Cohorte de Licenciatura de la Madre Tierra con el cual orgullosamente ratificamos nuestro compromiso con la cultura y el reconocimiento de nuestras raíces étnicas", señaló el rector Alberto Uribe Correa, en una misiva.
En ella citó al escritor y filósofo español Miguel de Unamuno: "Sólo la cultura de libertad... No proclaméis la libertad de volar, sino dad alas; no la de pensar, sino dad pensamiento. La libertad que hay que dar al pueblo es la cultura".
En compañía de los sabios de sus etnias, de sus líderes, familiares y amigos, los 80 nuevos profesionales se convirtieron en protagonistas. "Ustedes, hermanos, son los primeros pedagogos de la Madre Tierra que reconoce el Estado. No existe en este país una universidad que reconozca como guía espiritual, como guía para caminar a la Tierra como parte de nosotros. No existe. Estamos marcando un hito en la historia de Colombia y de América", resaltó emocionado Abadio Green Stócel, coordinador del Instituto de Educación Indígena de Antioquia, en la U. de A.
Por su parte Carlos Arturo Soto Lombana, decano de la Facultad de Educación de la U. de A., destacó la importancia no solo de crear y mantener este programa para las comunidades indígenas, sino la oportunidad que conlleva para el aprendizaje de todos.
Tras los rituales comunitarios, Juan Carlos Amaya, vicerrector, definió el de ayer como "un día histórico para la universidad, abanderada en los temas de inclusión; un acto motivo de orgullo institucional y personal".
Con flores y sombreros algunos, con coloridos trajes representativos de sus culturas, otros; de impecable blanco unos cuantos y simbólicas pinturas en rostros y cuerpos, los nuevos egresados de la Licenciatura en la Madre Tierra no disimularon su emoción. "Esto significa que somos vivos, que todavía existimos, que todavía estamos presentes en nuestra Madre Tierra con nuestras riquezas, nuestro sol y nuestros dioses. Ahora podremos compartir con la comunidad", afirmó Feliciano Bailarín, de la Comunidad San Miguel en el municipio de Frontino.
En el mismo sentido se expresó Cecil Kati Amadra de la etnia Embera Dobidá en el municipio de Murindó. "Este es como un primer paso que nosotros logramos y va encaminado para la defensa de la Madre Tierra, que es en lo que está enfocada la licenciatura. Servirá a las nuevas generaciones