Histórico

INNOVACIÓN Y EMPLEO

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04 de febrero de 2013

Le pregunté a Mary Correa, experta periodista económica, docente de la UPB, por qué, en términos económicos sería tan importante que Medellín fuera elegida como la ciudad más innovadora del mundo y qué camino seguir, si no se logra.

Su respuesta fue contundente: se debe recuperar el empleo. Medellín tiene un 12,4 % de tasa de desempleo al finalizar 2012, según el DANE, entre otras cosas, porque ha perdido varias empresas, trasladado otras a zonas costeras más baratas por costos de transporte y reducido el espacio de medianas industrias, afectando el número de puestos de trabajo.

Si nos eligen, debemos tratar de mantener el título de ciudad innovadora, y serlo cada vez más, por eso necesitamos iniciar negocios y reabrir fábricas orientadas al desarrollo tecnológico que permitirían la contratación de personal calificado, especialmente profesionales que hoy carecen de opciones adecuadas de empleo en el área que estudiaron, y así evitaremos que se dediquen a labores informales, sin futuro.

Si se edifican nuevas sedes empresariales se abrirían espacios a la actividad constructora, que está volviendo a registrar niveles de desaceleración en la ciudad, provocando el cierre de puestos de trabajo para personal no calificado. De paso, se podría apreciar el dinamismo de la economía local, ahora exageradamente expuesta al comercio informal y de servicios temporales, así como al riesgo de incontroladas transacciones bursátiles.

El inadecuado manejo de inversiones en Interbolsa debe servir de ejemplo. Algunos empresarios, hace años, cerraron sus industrias y se dedicaron a los negocios en Bolsa, rentables y tranquilos porque no se manejaba personal y no pagaban impuestos de nómina. Los habitantes de la ciudad fueron los más perjudicados porque al acabarse las empresas, personas económicamente activas, entre 25 y 59 años, se quedaron sin empleo y se formó un "cuello de botella" sin salida.

Si varios de esos dineros invertidos en renta accionaria se hubieran mantenido en la creación de empresas y generación de empleo, hoy podríamos hablar de un equilibrio social interesante que terminaría con varios de los conflictos que afrontan barrios y comunas. La rentabilidad de una ciudad se mide por la calidad de sus industrias, pues si se genera transformación de materias primas en productos terminados, se consiguen empleos estables, se reduce el nivel de informalidad y ese "rebusque" al que nos hemos acostumbrado.

Si Medellín no queda como la mejor en el concurso de la más innovadora, la Alcaldía, los gremios y las organizaciones empresariales deberán buscar la manera de ofrecer opciones reales a los habitantes para realizar trabajos decentes, bien remunerados y en condiciones estables.