Invierno paralizó el Occidente
INCOMUNICADA ESTUVO el puente la llamada Ruta del Sol por la emergencia que provocó la caída de más de 5 derrumbes en la vía.
En una completa isla cercada por montañas de derrumbe, lodo y piedra se encontraba ayer el Occidente antioqueño. Las vías de salida hacia Medellín, Urabá y el interior del país por la marginal del Cauca hacia La Pintada quedaron sin cómo dar paso vehicular luego de que las lluvias caídas el fin de semana terminaran por infartar la carretera.
Ayer en la tarde, en los parques de municipios como Santa Fe de Antioquia, Sopetrán y San Jerónimo, el común denominador eran los carros parqueados y los viajeros con caras largas abrazando su equipaje en espera de una señal de salida.
El desespero se vio, sobre todo, en la terminal de transportes de la Ciudad Madre, donde cientos de pasajeros que habían comprado tiquetes en bus, desde el día anterior, esperaban salir como fuera hacia la capital antioqueña.
"En los más de 20 años que llevo acá despachando taxis, no recuerdo que un invierno ocasionara tanto daño al transporte colectivo como el que vivimos en este puente festivo. Hoy lunes (ayer) salieron de la terminal tres buseticas a las siete de la mañana y esta es la hora que no han podido pasar del derrumbe; por eso no hemos podido despachar más carros hasta nueva orden", comentaba ayer a las tres de la tarde Óscar Cano.
Quienes se atrevieron a salir por su propia cuenta se tuvieron que devolver para Santa Fe de Antioquia como el caso de Zuly Muñoz, una empleada del Municipio de Medellín que tenía que madrugar a trabajar.
"Salimos a la una de la tarde en un taxi expreso y antes de cruzar el puente amarillo sobre el río Cauca nos dijeron que nos devolviéramos porque no había paso por ningún lado", decía en tono impaciente la señora que viajaba con su familia.
Tanto fue el desespero por llegar a la ciudad que algunos contrataron motos para irse por la vía antigua o por las vías terciarias de San Jerónimo y Sopetrán.
Uno de ellos fue Esteban Pérez, un arquitecto que tenía un vuelo impostergable para Bogotá en las horas de la noche.
La ruta que tenía proyectada hacer era llegar a San Jerónimo, coger y subir por la vereda Guayacán, Quimbayo, Los Cedros, El Chocho, Poleal, hasta llegar a San Pedro de los Milagros y de ahí a Medellín.
Otra ruta alterna que algunos motociclistas cogieron bajo su propio riesgo, -dado el mal estado de la vía- fue por la carretera que de la cabecera de Sopetrán conduce al corregimiento Horizontes, hasta llegar al municipio de Belmira.
Puente aguado
Pero la emergencia vial no solo afectó a transportadores y pasajeros, el principal renglón económico de esta región: el turismo, sufrió un bajonazo de más del 80 por ciento, como hacía muchos años no se veía.
El sonar de las cajas registradoras fue opacado por las lluvias que no pararon el sábado y el domingo.
En un recorrido por algunos hoteles y restaurantes, sus propietarios repitieron el mismo discurso: el agua se nos tiró el último puentecito del año, tanto que las reservas que habían hecho durante toda la semana el mismo sábado en la noche fueron canceladas en su mayoría.
"Nos dejaron con las cavas llenas de carne, hasta el bufet que teníamos lo tuvimos que regalar a los empleados", manifestó Tatiana Salas, administradora de la Hostería Guaracú, ubicada a media cuadra del parque principal de Santa Fe.
En ese mismo lamento se encontraba Robinson López, del Restaurante Los Tíos, quien de pasar de vender un domingo de puente normal cuatro millones de pesos, tan solo alcanzó a hacerse 300 mil.
Pese a este mal trago que dejó este puente festivo, muchos hoteleros y comerciantes confían en que para la temporada alta de fin de año, las autoridades viales le den un mantenimiento más continuo a la conexión vial Aburrá-Río Cauca.