Histórico

La alegría de tener casa propia

Loading...
25 de septiembre de 2011

Hace 27 años, el gotero de la felicidad derramó la primera gota para Wberney Zabala Miranda y su familia. El sábado anterior dejó caer la última.

La primera, cuando Pablo Escobar, el mafioso, les entregó a ellos una vivienda de seis metros de frente por 12 de fondo, lo mismo que a otras 442 familias, en el nororiente de Medellín.

Pero con las casas no llegaron las escrituras.

En ese momento, "yo tenía 12 años y la que recibió la vivienda fue mi tía", de manos de Medellín Sin Tugurios. Pero en éstas y las otras, el narcotraficante entró en líos con la justicia, vino su entrega, su encierro en la cárcel de La Catedral, después la fuga y los años de que las autoridades le hubieran perdido la pista. Así las cosas, esas casas eran de sus habitantes en tanto vivían en ellas, pero en este mundo que es de papeles, en ninguno constaba que eran sus propietarios.

"Nadie se quería untar de lo que hubiera dejado Pablo", recuerda Wberney. Su familia y las demás buscaban la forma de legalizar sus casas, pero los gobernantes de Medellín les respondían que encontraran a Pablo Escobar para que firmara las escrituras.

"No lo han podido encontrar las autoridades -respondían los propietarios, entre ellos mi tía- para que lo hallemos nosotros...". Y así, lentamente, esas viviendas llegaron a acumular en el tiempo, por concepto de impuesto predial, una deuda de 2.200 millones de pesos.

Hay que anotar que algunas de esas casas iban siendo subdivididas para acomodar allí a la hermana que llegaba con hijo y a veces con esposo, y otras se fueron multiplicando con construcciones en sus aires. Hasta las hay de tres pisos. Y como el capo había dejado, además de las viviendas, un lote para otras dos mil, todo fue siendo construido.

Wberney se convirtió en líder comunitario. Hoy con 39 años, casado y con tres hijos, es presidente de la Junta de Acción Comunal. Cuenta que cuando Alonso Salazar fue secretario de Gobierno de Medellín, se reunió con ellos para arreglar este tema. Después, el funcionario "logró encontrarse con las personas de Medellín Sin Tugurios" y consiguió convencerlos para que ellos le dieran ese terreno a la Administración y así poder después escriturarles las casas con sus respectivos predios a sus dueños. Y ya la Administración de la ciudad les condonó esa deuda.

"Cómo serán de demorados los procesos jurídicos, que apenas ahora, a punto de terminar su período de Alcalde, el mismo Salazar nos puede hacer realidad este sueño. Ahora sí podemos decir que tenemos casa". Fue la última gota de una dicha dilatada.

La entrega masiva de esos títulos será el próximo 8 de octubre.

Más de mil casas este año
"Yo estoy feliz -ahora, la feliz era Yaneth Patricia Bedoya Rodríguez-. Tanto que habíamos soñado con una vivienda propia y ahora la tenemos. No veo la hora de llevar los corotos. Ya la conozco: tiene tres piezas, sala-comedor, baño y cocina". Yaneth no paraba de sonreír. Su esposo y sus dos hijos, tampoco.

¿Y qué falta para que puedan ocuparla?

-Una semanita de vueltas de notaría- responde-. Nada más.

Es que la titulación de que habló Wberney fue parte de la felicidad del sábado anterior. La otra parte fue la inauguración de 615 viviendas nuevas, en el sector Nuevo Occidente.

Bajo un sol canicular, antecedente del fuerte aguacero de esa tarde que alcanzó para todo: para sofocarse de calor, para mojarse en la lluvia, para recibir alegrías, el alcalde, Alonso Salazar y el presidente, Juan Manuel Santos, se reunieron en ese sitio alto ubicado cerca de la estación Aurora del metrocable, calle 65 número 106-203, para felicitar a los beneficiarios.

Explicaron que se trata de 615 apartamentos en dos urbanizaciones: Chagualón y Nazareth. En la primera, 328, y en la segunda, 287. Destinados a familias desplazadas por el conflicto armado, por estar en zonas de alto riesgo o haber sido víctimas de desastres naturales. Otras familias participaron en las Ferias de Vivienda que ha hecho la Alcaldía y se han hecho apuntar y resultaron beneficiadas.

Y no serán las últimas. El Alcalde anunció que en diciembre entregarán otros 430 apartamentos para familias con esas mismas características. Después del acto y mientras caminaban hasta la estación, la gente se demoró para disfrutar del paisaje: la ciudad entera se contemplaba desde allí. Las nubes estaban bajas y grises. Fue entonces cuando entendieron que ese sol picante y ese viento desordenado eran la antesala del aguacero. Pero de sus rostros no desaparecieron sus sonrisas.