La anarquía manipulada
Perturbar el orden público se ha vuelto una costumbre en el mundo occidental, al parecer dirigida por seguidores de movimientos neorrevolucionarios o comunistas, más que por estudiantes idealistas. Jóvenes que más que reformas a la educación -aunque puedan tener razón en algunos aspectos- quieren cambios en todos los campos y conformar con los grupos de Indignados o anónimos movimientos latinoamericanos, cuando no mundiales, que miran al marxismo como si fuese la panacea y no el desbarajuste y la pobreza que muestra la realidad.
La Teoría del Caos -expuesta por el brasilero Correa de Oliveira, periodista, escritor y polemista cristiano, fallecido hace 16 años- dice que "intelectuales de izquierda y teólogos de la liberación pasaron a ver el caos como un nuevo instrumento de revolución social, postulados con aplicaciones en lo social. Se trata de sembrar un caos con apariencia de espontaneidad pero con una coherencia interna..." ¿Anarquía como la actual?
Parece extraño que estas manifestaciones no se hayan presentado en Cuba, Nicaragua, Venezuela, Irán, Corea del Norte, China y demás naciones donde existen regímenes marxistas, las cuales viven total o parcialmente la pobreza o presentan grandes desigualdades, no permiten las manifestaciones en contra de sus gobiernos, no tienen libertad de opinión, ni de movilización y en algunos como en esta Corea ni el Internet funciona; los niños trabajan, las detenciones funcionan a las mil maravillas y en algunos de ellos aplican con frecuencia la pena de muerte. Los seguidores destapados u ocultos de las teorías marxistas en las democracias viven de la crítica. No juzgan de igual manera las políticas de las naciones que tienen esos regímenes y las de los Estados democráticos o sea: "ven la paja en el ojo ajeno pero no la viga en el propio". De otro lado, la llamada Primavera Árabe tiene facetas positivas, como el rechazo a los dictadores, y también peligrosas, como el posible auge de los fundamentalistas unidos al comunismo.
En las democracias cuentan con libertad para censurar y enjuiciar, con Internet para convocar y hacer toda suerte de conjeturas. Sean los estudiantes o los indignados con sus anónimos dirigentes, siguen la famosa estrategia del caos.
Es innegable que en Occidente hay dificultades en varios campos, que en EE. UU. la crisis hipotecaria es muy grande, además del gran desempleo, al mismo tiempo que ciertos bancos cobran sumas altísimas por sus servicios. También es verdad que Europa, con una población envejecida y con menos jóvenes para trabajar, se embarcó en demasiados gastos, así como en pensiones exageradamente altas. Pero los problemas no se pueden encarar creando nuevos conflictos o exigiendo imposibles. Sólo Dios puede decir: Pedid y se os dará.
Nota: Según País Libre en 21% aumentó la práctica del secuestro en Colombia durante el primer trimestre del 2011, comparándola con la práctica del delito a nivel nacional durante el primer trimestre del año pasado.