La arquitectura, su estilo de vida
Hablarle de arquitectura es para él casi tan apasionante como preguntarle por la mujer más hermosa que haya visto en su vida. Su profesión le apasiona, tanto que mantener una conversación con él sobre ese tema, fue para mí un cuento de principio a fin.
"Creo que por ser de Santa Fe de Antioquia desde pequeño me gustó el tema del patrimonio. El escenario en el que me formé me generó mucha sensibilidad por las casas, la historia de la arquitectura y así me apasioné por este cuento. La arquitectura no es una goma o una cuestión comercial, es algo que hay que vivir y sentir como propia. Si no te encarreta te saca a un lado", comentó Andrés Felipe Pardo Serna, estudiante de último año de arquitectura de la Universidad Santo Tomás.
¡Expectativas cumplidas!
Desde pequeño Andrés supo que esta era la carrera que debía seguir y no se equivocó en su elección, pues asegura que las expectativas del paso del colegio a la universidad fueron superadas. Ahora el reto es cumplir con sus propósitos como profesional en el campo laboral.
Si bien, ya tiene contacto con el mercado, trabaja en proyectos de investigación y está en contacto con reconocidos arquitectos de la ciudad, Andrés asegura que su enfoque es hacia la arquitectura patrimonial, el que por cierto, agradece a Salmona. "Fue él quien me dio una línea profesional dentro de mi carrera" dijo.
Es así como estudiar en Italia o Cuba son los propósitos más cercanos de este profesional y a su regreso al país, espera formar su propia empresa para aportar al desarrollo de la sociedad y recuperar la identidad, que de acuerdo con lo que me dijo, por estos días anda perdida.
"Lo que tenemos hoy en la ciudad son referentes copiados de otros lugares y no se tiene en cuenta el entorno del lugar que se va a intervenir. Me veo como un arquitecto muy respetuoso de lo que ya hay en la ciudad porque dentro de la disciplina ese respeto se ha perdido mucho", señaló.
Escasea el compromiso social
Desde el principio de la entrevista se presentó como un hombre crítico, conocedor de su profesión y su argumento del escaso compromiso social que existe hoy a la hora de intervenir un espacio, me confirmó la idea. "No comprendo cómo los edificios públicos son tan buenos y bonitos y la vivienda de interés social es de 65 metros cuadrados. Estamos dejando la esencia de la arquitectura que es el ser humano, las personas deben vivir en espacios de calidad y no hablo de estratos, porque ser estrato uno o seis no tendría que competir con la calidad de vida.", manifestó.
Al mismo tiempo, Andrés criticó lo que pasa en la actualidad con los conjuntos cerrados diciendo que hacen personas más individualistas, sin contacto con sus vecinos, lo que lleva a que la vida de barrio se pierda. La alternativa para mejorar esa situación según él mismo lo mencionó, es ligar los edificios a la ciudad, que faciliten espacios de convivencia y se pueda conocer al vecino.
Ante este panorama, la proyección laboral de los recién egresados de la profesión pinta positivo y no solo porque según los argumentos de Andrés falta mucho por hacer, sino porque hoy los jóvenes son los que están construyendo la ciudad.
"Ahora veo un campo laboral muy abierto para los jóvenes y en las academias nos están abriendo más espacio. Además, a Medellín la estamos haciendo y la estamos haciendo los jóvenes", concluyó.