Histórico

La bata azul

28 de junio de 2011

La del manicomio es blanca. La del cirujano, verde; y la de mamá, azul. (La "Liberación" cambió su delantal de flores con bolsillos por la bata azul).

Mamá recuerda cuando, en el primer semestre del pregrado, el profesor de Literatura (que la llamaba rrubia, con acento en la r) le preguntó en un final: "¿Cuál es la hermenéutica específica del texto?".

La rrubia necesitaba 5,3 (sobre 5) para ganar la materia. ¿A quién le importa la literatura? ¿Qué diablos es hermenéutica? Tuvo que habilitar el curso, pero la palabreja quedó como un gen recesivo: aguardando el momento propicio para manifestarse.

Una tarde, mamá lee un cuento con sus hijos. Uno de ellos le hace una pregunta. "Gran interrogante", piensa ella.

Mamá se ausenta varias noches en la semana, para recibir clases en una universidad y resolver la duda. En el día, despacha a los hijos y trabaja; de noche, estudia.

Mamá lee a Heidegger entre globos, al son de "cumpleaños feliz". Esa noche, en una exposición en clase, sus compañeros hablan del "Dasein". Ella, exhausta, no comprende. No tiene ni "Ser" ni "Tiempo".

Su filosofía se trastocó, entre pitos, pelotas y bombones de piñata.

Los libros de mamá están enmelotados, huelen a plastilina y sus separadores de página son fórmulas de Pedialyte. Su cuaderno está rayado con garabatos, palotes y mensajes sin ortografía que hacen más franqueables las palabras de Gadamer y Van Dijk. Y, en el consultorio pediátrico, ha reemplazado la revista Jet Set por "Verdad y Método".

A las 3:00 a.m., mientras escribe, un niño medio sonámbulo, en piyama de Batman, rodea su cuello y parafrasea: "No llores, mami. Es sólo una tarea".

Fiestas de cumpleaños, fiebres de media noche, brazos quebrados, dientes caídos, lecturas interrumpidas por limpiar bien a los chicos después de ir al baño? esa es la letra menuda del paquete de la bata azul. Esa es la camisa de fuerza? Y la libertad.

Finalmente llega el "gran día". La hija menor se lanza sobre mamá y levanta su bata azul para inspeccionar si, por debajo, "está empelota".

En la mesa principal de la ceremonia, nueve hombres, ninguna mujer, visten bata negra. Mamá imagina un ritual del Santo Oficio: entre las brasas arderá una gran hereje, la Ignorancia. Pero, ¡oh sorpresa! Como a la legendaria santa Lucía, las llamas no la tocan.

Quien busca el Conocimiento es como el perro que persigue su propia cola: se desespera -o se divierte-? ¡pero jamás la alcanza!

La universidad, fábrica de sueños, promete un mundo abierto: estatus profesional, mejor salario -y sabiduría-. Mamá cree que estudió para estar más cerca? ¿De qué? No sabe: "Ítaca te ha dado el bello viaje. Sin ella no hubieras salido al camino", canta el poeta.

En la mesa principal, un celebrante se duerme. El rector sonríe a los hijos que está a punto de parir el Alma Mater, tras una larga gestación larga, de paquidermo.

Termina el acto y mamá, con la bata azul, tira hacia atrás el birrete, con un único anhelo: no aporrear a sus hijos, sentados entre el público.

As bajo la manga: Hasta el 2 de julio tendremos el X Festival Coral José María Bravo Márquez: 17 conciertos gratuitos.