Histórico

La biblioteca subterránea

Una fotógrafa empírica transita cada semana entre las 468 estaciones del metro de Nueva York buscando a los viajeros que se dedican a leer.

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06 de abril de 2013

Ourit Ben-Haïm viaja de domingo a viernes por las entrañas de Nueva York a bordo de trenes en los que busca a sus presas. Va equipada con una cámara Canon 5D Mark II y un lente de 24-105 milímetros, lo que comprueba que no busca que su singular afición sea furtiva.

No es fotógrafa profesional, ni paparazzi, ni espía. Solo usa su cámara para atrapar infragantes a los cientos de lectores que cada semana viajan en los trenes subterráneos de esa gran ciudad.

Los domingos se enfoca en lectores de libros sagrados. Los viernes busca lectores de tiempos modernos absortos en las pantallas de sus tabletas.

Entre semana se entrega al azar: encuentra niños leyendo con sus padres o solos; mujeres que sostienen al tiempo una taza de café y un libro de bolsillo; pasajeros que espían lo que leen los compañeros de asiento como si lo tuvieran prohibido; hombres altísimos que por estar leyendo no se dan cuenta que están peligrosamente cerca de las vías; mujeres que no paran de caminar mientras leen porque se dejan guiar por sus parejas.

En el subsuelo de la capital del mundo se lee en todos los idiomas, día y noche. En las fotos de Ourit pueden verse personas de todas las nacionalidades leyendo toda clase de libros. Best-sellers, clásicos, ejemplares ilustrados, libros electrónicos. Cada lector parece demasiado entretenido como para enterarse de que lo acaban de retratar. En las fotos que Ourit publica en su blog de Tumblr no aparecen sus nombres y tampoco se detalla la ubicación exacta en la que fueron encontrados, solo el título del libro y el autor.

Un día de 2008, Ourit conoció el trabajo de Michael Martin, quien también hace fotos callejeras. Y entre todas las cosas que pudo elegir en una ciudad de 830 kilómetros cuadrados, se enfocó en las personas que aprovechan sus trayectos en el metro para leer.

Las primeras fotos las publicó en Facebook. Tiempo después, cuando su popularidad creció, abrió un blog en el que ha compilado cientos de fotos, centenares de libros que de alguna manera conforman la biblioteca subterránea más grande del mundo.

Ourit estudió literatura comparada, filosofía e historia. Tiene argumentos para defender esta fijación con los libros y tiene armas para contagiarla: sus imágenes asombrosas.