La comunidad: clave en el desarrollo urbanístico
La transformación social en una de las favelas de Río de Janeiro demuestra que la arquitectura debe interpretar las necesidades reales de la gente.
Joven e impetuoso. Así es el arquitecto urbanista brasileño Pedro Henrique De Cristo, uno de los invitados hoy a los diálogos Universidad, Barrio y Ciudad, del programa Ciudades en Acción.
Hijo de arquitectos, con estudios en física, química, diseño, arquitectura y política pública, logró que su tesis en Harvard se convirtiera en materia de estudio.
Su principal experiencia de trabajo comunitario empezó hace dos años y medio en la favela Vidigal, una de las más saturadas y peligrosas de Río de Janeiro, donde ha logrado, junto con su equipo de trabajo +D, Diseño con un propósito, grandes transformaciones sociales.
"Aprendimos que las escuelas son el centro del capital social en las comunidades, espacios muy escasos en las favelas. Empecé a pensar en la escuela no solo como centro de estudio tradicional sino como punto de encuentro para el proceso de pacificación, con una visión del siglo 21 y conceptos de sistemas integrados", explica Pedro.
Su investigación lo llevó a vivir directamente en la favela, donde poco a poco, escuchando a la comunidad y con el apoyo de Mauro, líder comunitario, fue descubriendo las necesidades y los sueños de los habitantes.
"Diseñé la investigación convencido de que no es solo la política pública o la arquitectura o las comunidades. Lo importante es saber que la vida humana es la conjunción de estos tres pilares", precisa. "Una arquitectura para solucionar problemas de personas reales". Gracias a su trabajo, Vidigal cuenta hoy con cuatro modernas escuelas y un parque que ya es famoso en la ciudad: sitie.
Para Pedro, Carol Shannon -arquitecta y socia- y el resto de su equipo de trabajo, el éxito de sus proyectos obedece a que "todo lo que hacemos tiene tres partes: investigación, diseño y desarrollo".
El urbanista brasileño confiesa que la experiencia del proceso de transformación de Medellín ha sido fundamental en su carrera. "Conocí a Alejandro Echeverri cuando estaba adelantando mi tesis. Supe que lo más importante era incluir la infraestructura comunitaria. Y creo que el gran aporte de Alejandro en Medellín y en Colombia fue eso, no concentrarse en el edificio, en la estructura, sino en lo que las personas necesitan. Esto para nosotros es la mayor innovación de la arquitectura en los últimos 20 años".
De ahí viene su relación con Urbam y la continuación que a través del centro tiene porque sus investigaciones no paran. De hecho, Carol y él acaban de ganar una beca de Harvard con su proyecto Arquitectura de Integración Humana.
Pedro aspira que pronto los trabajos que se adelantan en Medellín y en Río hagan parte de una red latinoamericana donde se viven experiencias comunes.