Histórico

La conciencia

01 de septiembre de 2011

El perro que se muere y sabe que se muere y sabe que sabe que se muere, no es un perro, es un hombre.

Es propio del ser humano saber que sabe. Su saber se extiende a todo cuanto existe, incluyendo a Dios.

El que sabe que sabe tiene conciencia, conocimiento. La conciencia no es algo que tengo, es lo que soy.

Mi conciencia está en mí de la cabeza a los pies. Gracias a mi conciencia, soy dueño de todo lo que hay en mí, sentimientos, pensamientos, palabras y acciones. Son míos, y ejerzo señorío sobre ellos expresando lo que soy.

Saber viene de sabor, saborear, lo que se vuelve uno conmigo. Un alimento es bueno porque nutre cuerpo y alma.

"El que come mi carne y bebe mi sangre habita en mí y yo en él" (Jn. 6, 56).

Mi conciencia es mi interioridad, presente en todo mi ser. Me quedo absorto contemplando la interioridad de mi pelo, mis uñas y mis pies. Mi interioridad da firmeza a cada movimiento mío, a cada paso que doy.

Me intereso en poner mi interioridad en cada cosa que miro. Vuelvo una y otra vez a los versos de S. Juan de la Cruz. " Cuando tú me mirabas / su gracia en mí tus ojos imprimían ". Cuanto más los repito, más lo lleno todo de luz.

Mi mirada lleva mi interioridad de la tierra al cielo. Me pasma la velocidad con que entro y salgo, subo y bajo, vengo y voy. Ojos milagrosos de la interioridad.

"Quien mira en silencio en torno suyo, ve cómo edifica el amor" (Goethe). Cultivo el arte de mirar. Me paso las horas edificando con amor. Es delicioso construir la casa del amor, la casa que tengo, la casa que soy.

Mi conciencia es mi santuario interior, que me dice sin ruido de palabras: "haz esto, evita aquello". Junto la ternura, a la sutileza y la docilidad para aprender a escuchar. Vive llenándome de luz, de fortaleza, de amor.

"El hombre está invitado desde que nace a un coloquio con Dios" (Vaticano II, GS 19). Gracias a la conciencia, mi palabra llega a Él, su palabra llega a mí. Privilegio indecible de conversar con Dios, milagro portentoso del amor.

*Monticelo, Centro de Mística.