Histórico

LA DEMOCRACIA Y LA LIBERTAD ECONÓMICA

04 de junio de 2014

Desde hace varios años, diferentes renombrados economistas han visitado el país, contándonos su visión de Colombia (algunos de ellos galardonados con el premio Nobel) y darnos la receta para crecer y ser desarrollados. La mayoría diagnostican lo obvio, que "el desarrollo se logra con libertad económica, apertura y democracia" y añaden "hay que crecer para salir de la pobreza". Pese a la obviedad del diagnóstico, yo estoy de acuerdo, y considero que una sociedad civilizada no puede negociar estos valores y debe defenderlos sin medida.

Si la libertad económica, la apertura y la democracia son el camino al desarrollo ¿Qué pasa entonces con Colombia? Empecemos por examinar la democracia que, según mi diccionario de la lengua española, se define como el predominio del pueblo en el gobierno político de un Estado, predominio (y escrutinio) que se ejerce a través de las urnas apreciados lectores. Aceptemos, en beneficio de la duda, que desde finalizado el Frente Nacional la cosa es más o menos democrática, se convoca cada cierto tiempo a elecciones populares del orden nacional y regional y en general se llevan a cabo con normalidad.

En cuanto a la libertad económica y hacer negocios, Colombia ha sido un país que a pesar de los elevados costos laborales y el exceso de trámites que retardan la creación de empresa, la gente emprendedora, sea con chequera o a punta de elevadas tasas de interés, puede abrir su empresa. En cuanto a apertura económica es, desde la constituyente de 1991, el tema de discusión y un requerimiento necesario para crecer a tasas sostenidas. Desde entonces se han hecho reformas (financiera, de seguridad social, laborales, etc.) para enfrentar la globalización; el país ha mantenido integraciones regionales y actualmente tiene vigente el tratado de libre comercio con EE. UU. y tiene ya firmado el tratado de libre comercio con la Unión Europea, a la espera del "permiso" de su majestad la Corte Constitucional.

¿Qué ha fallado en nuestro caso? ¿Será que la mezcla de ingredientes no ha sido suficiente o adecuada? ¿Será que nuestra democracia no es tan representativa? ¿O la libertad económica se enreda en altas tasas de interés y en la corrupción rampante? ¿Será que la negociación de la paz en condiciones de justicia y reparación, ayudaría al agro o al turismo? Parte de la respuesta está en que el desarrollo económico, además de libertad, apertura y democracia, requiere inversión en la educación media, la ciencia y tecnología.

La infraestructura ha sido un asunto crucial en la competitividad del país. Según las elocuentes cifras del Banco Mundial, la red de carreteras del país es cercana a los 113 mil km, inferior al Congo (157.000 km). El incremento anual medio de pavimentación de carreteras en Colombia en los últimos años ha sido del 14.0 %, mientras que en América Latina el incremento ha estado entre el 27 % y 30 %. El país necesita con urgencia las obras prometidas por el gobierno nacional.

Pero pese a la mediocre infraestructura y competitividad del país, este examen indica que todos los elementos para crecer están allí. No cabe duda de que, por ahora, la libre empresa y el derecho inalienable a la propiedad privada siguen siendo acertadamente el paradigma de la libertad económica y no se puede negociar con nadie. Sin embargo, y es mi obligación mencionarlo en este punto, no estoy seguro que esto se mantenga de continuar el partido de Unidad Nacional en el poder, por fortuna para quienes estén en desacuerdo, existe otra alternativa en el Centro Democrático.