La esperanza tocó las puertas de la familia Vélez Cardona
Para Natalia Vélez es un milagro de Dios volver a ver a Manuela, su hija, comer sin sonda, caminar y reir a carcajadas.
Hasta hace un mes, a esta pequeña de nueve años le habían sentenciado tres meses de vida, se encontraba en una de las peores crisis del síndrome de Rett, una enfermedad que sufre desde los cuatro años.
La pequeña había dejado de comer, no caminaba, pesaba doce kilos y su llanto constante era una tortura para sus familiares.
Inclusive, los médicos le ofrecieron a la familia una terapia con una sicóloga para que fuera elaborando el duelo de perder a la niña.
A la familia Vélez Cardona se le sumaba una dificultad más: la falta de dinero, pues la leche con la que alimentaban a Manuela era muy costosa y la necesidad de comprar los implementos de aseo cada día se aumentaba más.
EL COLOMBIANO se enteró del caso de esta familia y decidió publicar una nota el pasado 11 de mayo para conseguir ayuda no sólo económica sino también información sobre la enfermedad pues los médicos no tienen mucha.
Después de publicada la nota, a esta familia le llovieron ayudas. Pañales, ropa, dinero y muchas oraciones llegaron hasta la casa de la familia itagüiseña.
El milagro ocurrió
Un día Natalia decidió empezar a darle pequeñas porciones de comida a Manuela sin quitarle la sonda porque la pequeña se saboreaba mientras veía comer a sus familiares y a Natalia esas escenas la llenaban de tristeza.
Después de que vio que su hija comía sin problema todos los alimentos que le daban decidió pedir de nuevo una cita con los especialistas.
Al llevarla al médico, le dijeron que lo mejor era retirarle la sonda para que no le doliera al comer y evitarle molestias, pero no le mandaron ningún tipo de medicamento nuevo, la vida de la niña debía seguir como iba hasta ese momento.
A parte de ver comer a Manuela de nuevo, lo que convenció a la familia del milagro fue lo que pasó el sábado 28 de mayo: estaban viendo las noticias de la noche en la sala de la casa y a la niña la habían acostado en la cama pues había estado gran parte de tiempo en el coche y debía descansar.
Cuando menos pensaron Manuela salió sonriendo y caminando de la pieza hasta llegar al lugar donde estaban todos reunidos.
“Cuando yo la miré me dio mucho susto porque pensaba que se iba a caer, ahí mismo que la vi caminando salí a cogerla”, afirma la mamá.
Dice Natalia que en ese momento no pensaron sino en protegerla para evitar un accidente, pero que después, cuando reaccionaron, no se explicaron por qué la niña había vuelto a caminar.
“Los médicos me dicen que caminó porque está comiendo con normalidad y ha recuperado fuerza, pero para mí es un milagro, definitivamente lo que no hacen los médicos, lo hace Dios” dice Natalia.
Los Vélez Cardona están a la espera de una operación que se le podría hacer a la niña si por algún motivo deja de comer, la atención que les está dando la EPS se produjo después de que la familia entablara una acción de tutela.
Aunque los especialistas dicen que la niña puede volver al estado en el que se encontraba, e incluso empeorar, para Natalia su hija está así por un milagro y por todas las oraciones que recibió después de que EL COLOMBIANO publicara el pasado 11 de mayo la historia de la pequeña.
“Yo estoy muy agradecida con todas las personas que me ayudaron y que me siguen ayudando, Dios los va a llenar de bendiciones” dice Natalia mientras mira orgullosa a su pequeña que dejó secar las lágrimas que mantenía asomadas en los ojos, para cambiarlas por carcajadas constantes que les dicen a todos que se siente mejor.