Histórico

La indiferencia acaba los recursos

EL FUNDADOR DE la Escuela de la Amazonia estuvo en Medellín y habló sobre los problemas ambientales y el comportamiento humano. Insiste en que para proteger la biodiversidad hay que acabar con la indiferencia del hombre frente a la naturaleza.

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27 de septiembre de 2011

Crecer en un determinado entorno no determina el futuro de nuestro espíritu. Este es el caso de Silvio Marchini, fundador y coordinador de la Escuela de la Amazonia y PhD en Conservación de la Vida Silvestre por la Wildlife Conservation Research Unit (WildCRU) de la Universidad de Oxford, Inglaterra, quien no tuvo que vivir en el campo para amarlo.

Silvio nació en Sao Paulo, Brasil, una ciudad con más de 11 millones de habitantes y muchísimo concreto. Sin embargo, desde que tuvo uso de razón, la física, las ciencias naturales y la curiosidad hacia la naturaleza lo llevaron a definir, desde los ocho años de edad, que lo suyo sería la ecología. "Creo que es más una interacción genética con el ambiente", precisa.

Estudió Ecología, Física y Biología. También es maestro en Ecología Tropical por la Universidad de Missouri en Saint Louis, E.U., con estudios de campo en Brasil, Panamá, Costa Rica y Puerto Rico.

Silvio estuvo en Medellín por invitación de los programas Prensa Escuela de EL COLOMBIANO y Área Educada del Área Metropolitana para reforzar que su principal atención se concentra en la forma de aplicar las ciencias sociales, de la educación y de la comunicación en la conservación de la biodiversidad.

Para usted, ¿cuál es el principal problema de conservación?
"Opino, al igual que Andrew Balmford, profesor de iniciativas ambientales en la Universidad de Cambridge, que el más deprimente problema de conservación no es la destrucción del hábitat o la extracción predatoria, sino la indiferencia humana frente a estos problemas. En Brasil, por ejemplo, donde poseemos la mayor extensión de bosques tropicales del planeta, la comunidad sabe poco sobre la selva amazónica y sus problemas socioambientales".

¿Qué es lo que más induce a la deforestación en la Amazonia?
"Diferente de lo que sucede con las poblaciones tradicionales, la producción en la frontera agrícola de la Amazonia está directamente vinculada a los mercados. La demanda por soya, carne y madera acelera la destrucción de la selva. Son, de esta manera, los consumidores los que empujan hacia adelante la frontera de la deforestación".

¿Cómo evitarlo?
"El futuro sostenible de los bosques exige la adopción de un nuevo paradigma cultural en el que las motivaciones para la conservación no sean solo legales, económicas y ecológicas, sino afectivas, estéticas, culturales, espirituales y éticas. De ahí la importancia de incluir en el proceso educativo a los niños y jóvenes, como lo hace la Escuela de la Amazonia desde hace nueve años, un modelo que ha probado ser exitoso y que esperamos implementar en otros contextos".