Histórico

LA INTERCESIÓN DE LA MADRE LAURA

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12 de noviembre de 2012

Un milagro es un hecho no explicable por las leyes naturales y que se atribuye a la intervención sobrenatural de origen divino, así lo define la Real Academia Española.

Y eso fue lo que le sucedió a Carlos Eduardo Restrepo, un joven médico que, aquejado por una especie de lupus, con el 90 por ciento de su cuerpo paralizado, estando al borde de la muerte y después de haberse despedido de sus seres queridos, le vino en mente la imagen de la
Madre Laura, a pesar de que no tenía una devoción especial hacia la beata. Sólo había escuchado hablar de ella como cualquier antioqueño bien informado.

Se encomendó a su intercesión y amaneció completamente curado. No se trata de una leyenda del medioevo. Es un hecho real que sucedió hace ocho años, en Medellín, y no tiene ninguna explicación científica.

El milagro fue aprobado recientemente por un grupo de médicos convocados por la Congregación para la Causa de los Santos en el Vaticano. Falta sólo que el Papa promulgue el decreto de la canonización de quien sería la primera santa colombiana. Un título que bien se merece esta valiente mujer de fe que murió hace 63 años, emprendedora, que recorrió las zonas más recónditas de Antioquia, supo luchar por la dignidad de los indígenas y fundó las Misioneras de María Inmaculada y Santa Catalina de Siena, hoy conocidas como las Lauritas.

Los procesos de canonización no son nada sencillos. Después de años y, en varios casos de siglos, de investigación, análisis y entrevistas; la Congregación para la Causa de los Santos presenta al Papa las pruebas de que la persona vivió en grado heroico sus virtudes. Muchos casos se quedan en el camino. Si esta fase pasa con éxito, la persona recibe el título de venerable.

Una comisión de médicos, no necesariamente creyentes, analiza los milagros para la beatificación y posterior canonización del candidato. Aquí la fe no es el elemento que define si fue milagro o no, sino la certeza de que el caso no tenga ninguna explicación científica.

Pero no cualquier análisis pasa la prueba. Para que sea milagro se tienen en cuenta varios requisitos: que la curación sea total, permanente y sin ninguna explicación natural. Eso fue lo que ocurrió en el caso de Carlos Eduardo. Su curación no indica que la Madre Laura sea la autora del milagro. Indica más bien su poder de intercesión ante Dios, único autor de cualquier milagro.

Hace algunos años visité la Congregación para la Causa de los Santos en Roma y su prefecto emérito, el cardenal portugués José Saraiva me dijo que, en este proceso, el milagro consiste en "el sello que Dios pone para decir que alguien es santo”. Este hecho sobrenatural le abre la puerta de los altares a la Madre Laura, una compatriota que nos muestra que con oración y muchos actos de generosidad es posible alcanzar la santidad.