Histórico

La justicia de los medios

03 de octubre de 2008

Los últimos días en Colombia han sido días trágicos que retumbarán en la mente de los colombianos por mucho tiempo (o quizás por poco), pues el país se debate entre dos situaciones coyunturales como lo son, por un lado, el paro que protagoniza la Rama Judicial, y por otro lado, el debate que se presenta respecto a modificar el Art. 34 de la Constitución Política, que prohíbe la prisión perpetua.

Con el abyecto asesinato que se cometió contra el pequeño Luis Santiago, de tan sólo 11 meses de edad, por parte de su padre, se evidenció más aún la crisis que reina en el aparato judicial colombiano.

Primero que todo, porque fueron los canales privados de noticias los que pusieron en marcha la maquinaria judicial, fueron ellos quienes hicieron el seguimiento del caso y presionaron de un modo o de otro a la fuerza pública en busca de resultados.

Una vez se supo el triste desenlace que tiene enlutados a todos los colombianos, fueron los medios de comunicación los que propiciaron el debate acerca de las penas en Colombia, en el sentido de ser perpetuas o de muerte. Son, además, los principales artífices de casi haber logrado un linchamiento masivo en la persona de ese padre despiadado, que sin lugar a dudas denominaban asesino, y que acabó cobardemente con la vida de su hijo. Entonces, los canales privados de noticias no sólo fueron el denunciante, sino que además fueron los investigadores e incluso llegaron a suplir el papel del juez colombiano, no sé si valiéndose de la huelga que protagoniza Asonal por estos días.

El caso es que hay que dejar que sea la justicia la que determine la pena a imponer para este extraordinario caso, sin que sean los medios de comunicación los que presionen por una pena más alta, ese trabajo reservémoslo a la Fiscalía, y que en el evento en que se requiera de una reforma Constitucional para permitir la pena de prisión perpetua (que entre otras no comparto), que sea el Congreso quien propicie el debate, basado siempre en una política criminal seria y no en situaciones coyunturales.

Yo me pregunto, qué habría ocurrido en el caso en que este episodio triste no hubiera ocupado los intereses de los canales privados de noticias, seguramente el resultado sería el mismo de todos aquellos hechos que se quedan en la impunidad, simplemente porque la fuerza pública no tiene a los medios encima.

No quisiera que llegara el día en que el acusado, cuando confiesa su crimen, se pare ante el estrado y con una voz débil responda, al preguntarle si acepta los cargos, "sí señores medios de comunicación".