La libertad en Colombia
Cuando se dio el grito de independencia el veinte de julio de 1810, nuestra patria despertó del letargo en que vivió por más de 300 años. Las provincias colombianas fueron declarando, una a una, su derecho a la liberación, y el progreso de las regiones siguió marchando hasta nuestros días.
El sol de la nacionalidad se ha opacado en algunas épocas, debido a la envidia y el egoísmo, cuyas constantes han surgido en todos los tiempos en el mundo.
Estas sombras han opacado la luz libertaria y sembrado la inconformidad de las gentes.
Es por ello que han nacido los conflictos, el odio y la venganza entre los pueblos.
Colombia ha sufrido en varias ocasiones el dolor de sentir amenazada la paz, por causa de ambiciones partidistas y el deseo de mando entre burócratas.
La pelea por los puestos de importancia ha causado muchas divisiones entre los políticos.
Cuando los rebeldes se dieron cuenta que era imposible la toma del poder estatal por medio de las armas, optaron por adueñarse del comercio de estupefacientes, entonces cundieron en todo el país las organizaciones guerrilleras, las cuales fueron permeando en los campesinos y las clases políticas, junto con algunos funcionarios del gobierno.
Por eso se agrandó el conflicto y se convirtió en amenaza de la libertad individual y en peligro las instituciones nacionales.
La libertad en Colombia es relativa, porque ella se encuentra condicionada a la idoneidad de un juez o al criterio de algunas autoridades.
También nuestra patria ha sufrido las contingencias de las guerras civiles propiciadas por los grupos y partidos políticos.