Histórico

La Loma de Los Duque se derrumba a pedazos

EN LA BASE de la montaña, rematada por la autopista Medellín-Bogotá, las casas de la parcelación La Aldea se están reduciendo a escombros por un movimiento de tierra de grandes proporciones. La vía también ha cedido.

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26 de abril de 2011

Desde la ladera, que se cae a pedazos cada día, en línea recta ascendiendo por la Loma de Los Duque, se despliega lejano un frente de trabajo con maquinaria pesada en un tramo de la autopista Medellín-Bogotá. Mientras cientos de vehículos desfilan por la doble calzada, poco antes del peaje de Guarne, su peso descansa sobre una masa arcillosa que cede de manera notable.

El paisaje cambia a diario bajo la montaña, donde una masa de enormes proporciones desciende formando grietas, ondulaciones y derrumbes en caminos, casas, jardines y todo lo que encuentra a su paso. Según cuentan los pocos habitantes que aún no han abandonado sus propiedades, si la tierra continua bajando al ritmo de los últimos días, pronto quedarán demolidas, y con ellas el esfuerzo de varios años dedicados a su construcción.

Carlos Vélez, uno de los propietarios, recorre a pie lo que hace unos días fuera la carretera de acceso a la parcelación La Aldea. Siguiendo la recomendación de evacuación de los organismos de socorro y la Personería de Copacabana, carga con dos parlantes de su equipo de sonido, entre las últimas pertenencias que le quedan en la casa, en cuya construcción invirtió los ahorros de 30 años trabajando en Estados Unidos.

"La casa se está rodando con piso y todo", dijo mientras pasaba con esfuerzo una de las ondulaciones de más de un metro de altura en el camino. Y agregó: "Ya se rodaron por lo menos 30 centímetros en la Semana Santa".

Según dijo, antes ya se veían señas de inestabilidad "pero no como ahora, cómo se agrietó, que ya parece se va a rodar toda la montaña".

Anclando una montaña
El ingeniero John Jairo Otálvaro, director técnico de Devimed, consorcio que administra la autopista Medellín-Bogotá, confirmó que el mismo movimiento de tierra que afecta las casas de la parcelación, deteriora también la vía que ha bajado 1,5 metros.

Estimó que el volumen de terreno desplazándose puede alcanzar los 300.000 metros cúbicos, cifra que supera más de diez veces el alud del barrio La Gabriela, ubicado en la misma ladera, pero tres kilómetros antes, siguiendo la ruta de la autopista.

"Somos damnificados tanto los de las casas como los administradores de la vía", consideró el ingeniero, quien dirige una obra con la cual se pretende resolver el problema.

"De acuerdo a lo que hallamos, unos 15 o 20 metros por debajo del nivel actual del pavimento se encuentra una capa de un limo arcilloso totalmente saturado que ha venido desplazando todo ese sector", explicó.

Otálvaro señaló que cuentan con una máquina de 90 toneladas que emplearán en instalar "una batería de pilas profundas, de aproximadamente 25 metros de profundidad para poder llegar hasta la roca fresca y de alguna manera anclar la vía a la roca" para evitar que se siga desplazando junto con el talud.

En su concepto, la obra, que demora como mínimo un año, descarga de peso el talud inferior.

"Creemos que con esto no solo se soluciona el problema de la vía sino que ayuda también a solucionar los problemas de esas casas abajo", concluyó.

El ingeniero se comprometió con los propietarios de las viviendas a visitar hoy la zona y de antemano confirmó el riesgo en que se encuentran.

Mientras tanto, Carlos Vélez y sus vecinos seguirán desocupando sus casas antes del colapso y organizándose para buscar una salida ante las pérdidas materiales que ya son inevitables.