La mujer pone en aprietos al fútbol
EL EX JUGADOR del Cúcuta Juan Manuel Martínez puso el dedo en la llaga al decir que en Colombia las mujeres acosan al futbolista. ¿Será verdad? Averiguamos. Muchos dicen que una cosa es el asedio y otra la admiración. Todo depende de la personalidad.
Sociólogos y sicólogos que han estudiado la incidencia de la mujer en el fútbol coinciden en una clasificación: una es aquella mujer que motiva e induce al jugador al éxito. Y otra, es la que se fija más en lo que tiene que en lo que es, esa que quiere impregnarse, a como dé lugar, de la fama, así tenga que obviar los códigos sociales y atentar contra la carrera del deportista.
Esa descripción realizada por el sicólogo y motivador Luis Alfonso Sosa pudo haber sido el punto de partida para que el ex jugador del Cúcuta, el argentino Juan Manuel Martínez, confesara, recientemente, que prefirió irse del conjunto motilón en 2007, porque no quería poner en riesgo su matrimonio, debido al constante asedio de las mujeres.
Este fenómeno, según el historiador Juan Manuel Uribe, caracterizó al balompié nacional en sus inicios, cuando los también argentinos José Manuel Moreno y Omar Orestes Corbatta, se dejaron tentar, en muchas ocasiones, de amigas de la fama y la plata.
La historia también recuerda que el asedio femenino hizo que en la década del 70 el talento del peruano Hugo Sotil y el gaucho Juan José Irigoyen se dejaran llevar, con gran facilidad y, claro, por la pinta, de las tentaciones del sexo opuesto.
A otros el acoso los llevó al cambio de profesión, como ocurrió con Hilario de Luchi, argentino que no se consolidó en el país y terminó convertido en un gran modelo. Y a algunos, caso de Jorge Olmedo Méndez, su pinta le abrió tantas puertas que lo llevó al altar con la reina del Valle, Ana Lucía Agudelo.
Cambio de costumbres
No se pueden ignorar las frases de cajón "detrás de un gran hombre existe una gran mujer" y "las mujeres siempre serán atraídas por un hombre famoso y con plata". Sin embargo, como la vida el fútbol evoluciona y algunos responsables de darle más seriedad y profesionalismo a esta carrera en Colombia coinciden en que el asedio femenino no es una marca de la Liga Postobón.
Contrario al comentario de Martínez, el panameño Nelson Barahona, volante del Medellín, asegura que durante su permanencia en Colombia no ha sentido el acoso de las mujeres en camerinos, hoteles, concentraciones ni aeropuertos.
"Cuando estuve en Neiva y ahora en Medellín no lo he percibido; eso es algo que está más en la mente del mundo externo y en la forma de comportarse de cada jugador, ya que uno está es trabajando y no pensando en si atrae o no". Esta afirmación adquiere más valor al escuchar de parte de José Fernando Santa que "por más público y famoso que sea el futbolista, primero está la personalidad y esa ha cambiado mucho, dejando sin fuerza el supuesto asedio femenino".
Juan Carlos Ramírez, quien ahora actúa en Envigado después de pasar por Nacional y Medellín, también es de los que deja sin piso la apreciación de Juan Manuel Martínez. El recuperador antioqueño considera el asedio un asunto de otras ligas, especialmente de la Argentina, "donde hay más farándula, publicidad y otros factores que atraen a las mujeres".
John Javier Choronta Restrepo explica que "no podemos confundir admiración por tu trabajo con un acercamiento especial". En esa observación se apoyan técnicos y jugadores actuales para dejar claro que hoy se debe hablar más de admiradoras que de acosadoras, ya que para el futbolista moderno la familia ocupa un lugar especial y eso los está haciendo, hace rato, mejores profesionales y más personas.