Histórico

LA NAVIDAD PAISA

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01 de diciembre de 2013

Los antioqueños tenemos una forma muy peculiar de celebrar la Navidad. Pero además hacemos y decimos cosas que no se usan en ninguna parte del mundo.

Por ejemplo, visitamos la iluminación de la ciudad, en barra, con la familia y los amigos y "chicaniamos" del alumbrado con todo el que hablamos de otras ciudades o países.

Prendemos velas la noche del 8 de diciembre, también en familia y fuera de eso hacemos bolas de esperma con lo que queda, para guardarlas y agrandarlas al año siguiente.

Hacemos y comemos natilla y buñuelos por montones, los regalamos y recibimos de todo el mundo.

Damos aguinaldos hasta al perro y al gato, sin exagerar. Baraticos pero pa todos.

Tenemos que tener pesebre en la casa, la finca, la oficina. Usamos musgo aunque esté prohibido con el pretexto de que luego se lo ponemos a las maticas.

Aún elevamos globos a pesar de lo peligrosos que son, pero no hacemos caso, cabeciduros como buenos paisas.

Quemamos pólvora ya al escondido, pero quemamos.

Escondemos el 24 en la noche el Niño con cualquier billetico, lo buscan los niños y los adultos metidos a niños.

Rezamos cada noche la novena de aguinaldos, pero eso sí, la tradicional, no aceptamos otra. Además aún nos reímos para adentro cuando oímos: "ya la oveja bizca, ya el cordero manco".

Nos pegamos la lloradita en la noche de Navidad o de Año Nuevo, no la perdonamos.

Nos ponemos cucos amarillos el 31, o comemos 12 uvas, o le damos la vuelta a la casa o manzana con una maleta o maletín en la mano. Quien quita que podamos ir a USA.

Bebemos porque sí o porque no. Porque estamos contentos o tristes, solos o acompañados. Eso sí, que no nos den trago extranjero.

Nos encanta recitar el brindis del bohemio el 31 y si no lo sabemos buscamos a quien lo sepa para que lo haga.

En la noche de Año Nuevo prendemos la televisión para bailar y contamos diez, nueve, ocho, siete…

Hacemos los mismos propósitos de cada año, porque este año sí...

Nos volvemos más abrazadores, besuqueadores, piropeadores.

Recordamos a los que no están con nosotros y para ello alzamos la copa.

Llamamos por teléfono o celular a la medianoche a quienes quisiéramos que estuvieran y nos quejamos porque no hay línea.

¡Nos sentimos más paisas que nunca!