Histórico

La otra foto de Medellín

El último informe elaborado por el comité técnico de "Medellín Cómo Vamos" 2009, refleja las dicotomías que aún vive la ciudad. Seguimos teniendo altos índices de gestión fiscal y de inversión, hemos avanzado en acceso a la educación y mejoramos el empleo, pero retrocedido en materia de seguridad, ambiente y salud reproductiva adolescente. La solución está en manos de todos, sin excepción.

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21 de abril de 2010

El ejercicio riguroso e independiente de seguimiento y evaluación que hace el comité técnico de Medellín Cómo Vamos (MCV) a la gestión de la administración municipal ha vuelto a mostrar las ambivalencias y desigualdades que tenemos como ciudad, así como los avances y los retos en los indicadores fijados dentro del Plan de Desarrollo.

El informe de 2009, que hay que mirarlo como la foto de un momento determinado, dentro de los contextos y dinámicas propias de lo que, en especial, fue 2008, muestra en qué vamos bien, dónde hemos mejorado, pero también los retrocesos y los desequilibrios que aún se mantienen y es necesario enfrentar como sociedad. El tema no es sólo un asunto de gobernanza, sino de amplia participación ciudadana y de alianzas público-privadas.

Desde esta perspectiva, resulta saludable la confianza que la propia administración ha expresado en relación con los informes de MCV. La disposición permanente a la confrontación de información es un elemento fundamental para la legitimidad y vigencia de los resultados, y los de 2009 arrojaron cosas importantes. La ciudad ha encontrado una senda consistente y positiva en las coberturas en educación y salud, no obstante la prevalencia de fenómenos asociados a la deserción escolar y embarazos adolescentes entre los 15 y los 19 años, este último, un asunto de urgente intervención, pues repercute de manera directa en otros indicadores de gestión y calidad de vida.

Dentro de las ambivalencias que tiene la ciudad es destacable, pero insuficiente, la creación de no menos de 100 mil nuevos puestos de trabajo asalariado en medio de un crecimiento de las tasas de desempleo como consecuencia del mayor número de personas en busca de una oportunidad laboral estable. Muestra fehaciente de la necesidad de un mayor compromiso de la empresa privada con el empleo, uno de los temas que más incide en la calidad de vida de los ciudadanos.

Hemos bajado los índices de accidentalidad y mejorado la calidad del aire por la reducción de los contaminantes del combustible, pero seguimos con retrasos preocupantes en la entrada en operación del metroplús y la descontaminación del río Medellín también ha sufrido un deterioro, que exige más compromiso del Área Metropolitana.

Pero donde se presentan resultados realmente paradójicos es en el tema de la defensa de la vida. Mientras Medellín puede sacar pecho para decir que la cifra de muertes por desnutrición en 2009 fue de cero, el número de homicidios se trepó el año pasado, con un incremento de 107 por ciento respecto de 2008.

De ahí la urgencia, tal como lo hemos sostenido en otros editoriales, de reforzar estrategias integrales de seguridad. Mejorar los sistemas de investigación y judicialización del crimen organizado, colaborar eficazmente con los organismos del Estado, pues la seguridad no es un tema exclusivo de la Fuerza Pública. Romper definitivamente con la cultura narco y del dinero fácil, brindando alternativas de educación y empleo a los jóvenes. También es vital recuperar la autoridad en el hogar.

Tampoco se puede olvidar el aumento en delitos de alto impacto como el robo a residencias, el atraco callejero, el fleteo y el hurto de vehículos en zonas donde, precisamente, se presentan los mejores indicadores de calidad de vida: El Poblado, Laureles y La América.

Hemos avanzado, pero los desafíos son inmensos. Sólo con la participación decidida de todos podremos salir adelante y mejorar la foto que hoy ofrece Medellín.