La paz les exigirá más a las finanzas
El adecuado manejo de las finanzas públicas será clave en un escenario de posconflicto en Colombia.
La adopción de la regla fiscal en Colombia, en 2012, ha contribuido de manera decisiva a hacer del país un destino privilegiado de la inversión extranjera, tanto directa como de portafolio.
En su último reporte sobre Colombia, el Fondo Monetaria Internacional (FMI) indica que el buen manejo macroeconómico ha permitido sortear adecuadamente los riesgos asociados a la tensión económica y financiera mundial de los últimos años.
Destaca el régimen de manejo de las metas de inflación; el tipo de cambio flexible; una supervisión financiera adecuada y eficaz; y el manejo prudente del marco fiscal de mediano plazo como los elementos fundamentales de su gestión económica.
En 2012, el Gobierno reportó un déficit estructural del 2,4 por ciento, acorde con las metas previstas en la regla fiscal. Para 2013, las cifras proyectadas indican que se mantiene ese nivel, como resultado de un ingreso estructural del 16,7 por ciento y un gasto estructural del 19,1 por ciento.
La meta del 2,3 por ciento para 2014 parece así mismo alcanzable, reiterando así el buen manejo fiscal que el país exhibe, y que es condición indispensable para enfrentar los retos económicos del presente.
Ello ha permitido que la evolución del endeudamiento externo del país haya cerrado el año 2013 en un nivel del 24,4 por ciento del PIB, que puede considerarse adecuado para un país emergente como Colombia.
Sin embargo, las cuestiones fundamentales tienen que ver con la forma cómo se ejecuta el gasto y la inversión pública, y los efectos que tiene sobre las grandes debilidades de la economía colombiana: la carencia de una infraestructura pública adecuada, y la baja disponibilidad de capital humano, que imponen restricciones importantes al desempeño económico.
En 2013, la inversión total representó el 27,6 por ciento del PIB, pero será necesario elevar la inversión a niveles superiores al 30 por ciento, para permitir que el crecimiento de la economía alcance a su vez niveles superiores al 5 por ciento, necesarios para alcanzar etapas superiores de desarrollo económico.
El proceso de paz, por su parte, impondrá seguramente formidables exigencias al manejo de las finanzas públicas. Ello, las tentaciones populistas de usar recursos económicos en respuesta a las presiones de variados grupos de interés; los problemas de corrupción, que amenazan severamente la adecuada destinación del gasto y la inversión pública en Colombia; y la falta de eficiencia y celeridad en la realización de obras públicas, son los temas esenciales de la agenda del país, que tendrán que ser resueltos para garantizar el desempeño económico destacado en el futuro.
Tendremos que avanzar mucho más en la construcción de un entorno institucional sólido que permita emplear adecuadamente el margen de maniobra que ese manejo prudente ha generado.
*Investigador y docente de la Universidad de Eafit.