La práctica hace al conductor
Hoy es normal ver en las calles como al volante de los carros personas más jóvenes. Adolescentes que entran en contacto con la experiencia de la conducción desde una época temprana.
Aunque, como lo señalan los técnicos de Cesvi Colombia en el contexto estadístico se considera a un conductor joven entre los 18 y 24 años de edad, existen conductores menores, desde los 16 años.
Aquí entra, entonces, a cumplir un papel importante el concepto de la madurez en la conducción. Madurez ligada a la responsabilidad que asume una persona respecto de sus comportamientos. Y que en el caso de estar tras el volante, como señalan desde este centro de investigación de la industria automotriz, se relaciona con la edad y la experiencia. Experiencia que se adquiere con el tiempo y los kilómetros recorridos: no menos de 100 mil para hablar de un "experto".
Es indiscutible entender que los jóvenes son como son con toda la carga de valores positivos y negativos y no hay que intentar cambiarlos. La inexperiencia solo se corrige con experiencia y ella se adquiere practicando y recorriendo muchos kilómetros hasta adquirir hábitos y reflejos condicionados que definen al conductor seguro.
Un conductor maduro también se reconoce cuando es capaz de reflexionar sobre las consecuencias de hacer caso o no de las presiones de los grupos externo (léase amigos) que lo incitan a tomar una conducta u otra al volante.
El conductor maduro y experto es aquel que es consciente de la problemática de la accidentalidad vial y asume su conducción con responsabilidad.
Siempre se debe pensar en los demás usuarios de la vía y por eso es importante actuar con prudencia respetando las señales de tránsito.
Y eso sí, por mayor madurez y experiencia que se haya adquirido al manejar, nunca se debe olvidar que en la vía siempre se estará expuesto a riesgos, y el exceso de confianza puede ser peligroso.