Histórico

La primera prueba de Obama

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07 de febrero de 2009

La primera decisión clave del presidente Barack Obama no será sobre Irak, el Medio Oriente, ni sobre qué cachorro escoger para la Casa Blanca: será si debe apoyar una cláusula de "Compre americano".

La cláusula es respaldada por su propio Partido Demócrata y los sindicatos, pero según los principales socios comerciales de Estados Unidos, podría disparar una guerra comercial como la que condujo a la Gran Depresión de 1930.

¿Qué dirección seguirá Obama? ¿Se arriesgará a antagonizar al líder de la mayoría del Senado, Harry Reid, a la presidenta de la Cámara de Representantes, Nancy Pelosi, y a la coalición de sindicatos AFL-CIO, cuyos apoyos necesita urgentemente para la aprobación de su paquete de estímulo económico de casi 900 mil millones de dólares? ¿O prestará atención a las advertencias de la Unión Europea, Canadá, Brasil y otros socios comerciales, así como las de legisladores republicanos clave del Congreso?

O, para ponerlo en términos más sencillos, ¿llegará Obama a la conclusión de que no tiene más alternativa que gobernar con el sólido apoyo de la mayoría demócrata del Congreso o se arriesgará a sacrificar algunos votos demócratas a cambio de una pequeña minoría de republicanos, con la esperanza de construir una base legislativa bipartidista, y centrista?

La cláusula "Compre americano", incluida en el enorme paquete de estímulo económico del gobierno y aprobado por la Cámara de Representantes, requiere que los fondos para proyectos de infraestructura tales como carreteras y puentes se usen exclusivamente para comprar acero, hierro y otros materiales fabricados en Estados Unidos.

Una versión del Senado del mismo proyecto de ley va más allá, exigiendo que los fondos para proyectos de infraestructura sean también usados únicamente para la compra de productos manufacturados hechos en Estados Unidos.

"Es un tema de sentido común básico", me explicó la directora de políticas legislativas del AFL-CIO, Thea Miller. "Los contribuyentes estadounidenses gastarán cerca de mil millones de dólares para estimular la economía y crear empleos. En la mayor medida posible, dentro de nuestras obligaciones internacionales, deberíamos tratar de usar esos dólares para comprar productos estadounidenses".

Los partidarios de la cláusula "Compre americano" niegan que la misma violaría el espíritu -si no la letra- de los compromisos internacionales del país.

Los principales socios comerciales de EE. UU. ven las cosas de otra manera.

Preguntado sobre la cláusula "Compre americano", Obama dijo el martes que hay que evitar medidas que "sugieran proteccionismo", agregando que eso "podría llevar potencialmente a guerras comerciales que no podemos permitirnos en un momento en que el comercio se está derrumbando en todo el mundo".

Mi opinión: Lo que dijo Obama es clave. Lo importante no es sólo la letra de la ley, sino también la señal que enviará al resto del mundo.

Si les da a otros países un argumento para aprobar sus propias leyes de "Compre nacional", las exportaciones estadounidenses caerán aún más y Estados Unidos perderá más empleos de los que la cláusula logre crear, o conservar. Aunque le cueste políticamente con su propia base, no ceda, señor Presidente, porque sería una medida peligrosa para su país y para el mundo.