La Santa Fe soñada
Santa Fe de Antioquia era una ciudad encantada y encantadora desde su fundación en 1541. Atributos que no perdió cuando dejó de ser la capital del departamento. El aislamiento, la soledad y hasta la pobreza digna y la riqueza austera le preservaron por muchos años su arquitectura y costumbres más que centenarias.
Cuando todavía se llegaba a la llamada Ciudad Madre por una carretera destapada, un pequeño grupo de visionarios se inquietó al ver que en su patria chica se empezaba a dañar la arquitectura colonial, como estaba ya ocurriendo en ciudades y poblaciones más cercanas a Medellín.
En 1960, el Congreso de la República aprobó la Ley 150, cuyo proyecto fue presentado por Fernando Gómez Martínez. Con esta ley, que declaró a la Ciudad de Antioquia, Monumento Nacional, se logró preservar la arquitectura colonial en buena parte del casco urbano. Pero en los últimos años las autoridades han sido laxas y las fachadas han perdido su acento originario.
¿Por qué no aprender de ciudades como Amsterdam en donde por lo menos se conserva el frontis de las angostas y espigadas casas medievales y por dentro se hacen las adecuaciones que permiten una mayor comodidad?
El túnel y la conexión vial han acercado a Santa Fe de Antioquia y estimulado un turismo masivo que genera entradas económicas más que merecidas a sus habitantes y les permite a los visitantes sentir la historia, el olor a tamarindo y toda clase de frutas tropicales, en las calles, plazuelas, iglesias y en el más que centenario Puente de Occidente, Monumento Nacional por ley de 1978, obra de un sopetranero genial, José María Villa.
Pero las autoridades deben hacer cumplir las normas y crear las que sean necesarias para que el turismo sea ordenado y respetuoso.
El atrio de la Catedral y el parque principal no pueden seguir siendo sitios para borracheras y droga, música estridente y basurero público. Las estrechas calles deben volver a ser peatonales o permitir sólo mototaxis organizados. ¿Por qué en Europa, en Perú, en México, en Japón, en China, en Guatemala, en casi todas partes, el turista camina sin chistar y en Antioquia hasta pelea?
Si las autoridades nacionales, departamentales y de la ciudad dan el primer paso, habrá colaboración de todos los que aman a Santa Fe. Que haya créditos blandos para la adecuación de más parqueaderos en la periferia. Más agentes de la Policía para vigilancia. Más estudiantes que ayuden en campañas pedagógicas. Más apoyo de la empresa privada para estas campañas y para dotar a la ciudad de pequeños basureros en cada calle. Más voluntarios que ayuden a cuidar un patrimonio que es de todos. Más personas que colaboren con dinero en la medida de sus posibilidades.
Qué bueno que para Semana Santa hubiera un diagnóstico, un plan medible y un cronograma. Hay que soñar porque los sueños son motor de realidades nuevas.