La Sub-20: falta aliñar técnica y jerarquía
Colombia comprobó en el Mundial que la mentalidad juega un papel determinante. Con menos fútbol, Corea lo despidió.
Como sucedió en 2005 en Holanda, cuando también llegó con el rótulo de campeón suramericano sub-20, Colombia frenó muy rápido su camino en el Mundial de Turquía. En octavos de final.
A diferencia de esa ocasión en la que se perdió en los 90 minutos por 2-1 con el equipo de Argentina, a la postre el campeón, esta vez la derrota en la tanda de penaltis, tras el alargue de media hora, dolió más porque el verdugo fue Corea del Sur, que avanzó tercero de su grupo y a pesar de su trono de campeón asiático, no tenía fútbol superior al de Colombia.
Con su estrategia conservadora confundió a los jugadores y cuerpo técnico del rival. Fue más mentalidad y garra que propuesta futbolística, pero le bastó.
Había que llegar más lejos con este grupo para poder disfrutar de la magia de su creativo, de quien se dependió demasiado. "Quintero, rey sin corona... de momento", tituló la Fifa en un artículo que elogia las condiciones del paisa.
"Hay días en los que ser el mejor no basta para ganar. Los penales son una lotería, y la suerte no nos sonrió. Ya les pasó antes a varios grandes equipos. Pero eso no pone en tela de juicio la calidad de este grupo".
La respuesta de Quinterito a fifa.com coincidió con la defensa que hizo de sus dirigidos el técnico Carlos Piscis Restrepo, que en lugar de señalar culpables, se dedicó a levantarles el ánimo, a evitarles traumas. Él, como formador, sabe que allí está la semilla de los seleccionados de mayores.
Es hora de los análisis, de la reflexiones, de seguir mirando al futuro para que Colombia, algún día, le inyecte jerarquía a su técnica, lo que casi siempre falta para completar las faenas.
Pero desde el comienzo, porque, a decir verdad, en el primer partido también se sufrió mucho ante Australia (1-1).
"Teníamos un buen equipo, pero se falló mucho en el último encuentro", dice el exjugador León Darío Muñoz, que en el pasado también soportó tristezas y alegrías vestido de tricolor.
Felipe Merino, entrenador de menores en Nacional, recuerda que este fue el final de la era aficionada para esta camada de muchachos que tienen el futuro asegurado. Y cuenta que se trabaja en una propuesta para crear un torneo local sub-23 que fortalecería mental y deportivamente a los jugadores.
La continuidad de Piscis está en manos de la Federación, pero pocos dudan de ella. En su regreso el antioqueño alcanzó el título suramericano y el subcampeonato en Toulon, así haya quedado el sabor amargo del Mundial.