Histórico

La tal Constituyente es un irrespeto para Santos

Loading...
22 de octubre de 2010

Desde 2009 se le ocurrió al entonces representante Roy Barreras hacer una constituyente para modificar, por esta vía, algunos caprichos que no había podido conseguir por caminos que tienen control y no implican manosear la carta de navegación de un Estado, cada que haya necesidades coyunturales. Hace poco, José Obdulio Gaviria salió con una propuesta similar: una nueva constituyente para reformar la justicia.

Lo simpático de estas dos salidas es que se les ocurren precisamente a quienes se han autograduado de intérpretes del ex presidente Álvaro Uribe Vélez y ambos han tratado de mover sus ideas y presentarlas como si fueran surgidas por consenso desde el uribismo.

Con una respuesta muy efectiva, Juan Lozano, el presidente del Partido de la U -al que pertenecen los dos promotores de la constituyente-; y Armando Benedetti, presidente del Senado, salieron a decir que esa había sido una idea ajena a la colectividad y al Congreso y que no están pensando en seguir nada que se le parezca a lo que han promovido Barreras y Gaviria. Entonces parece ser que quienes dicen defender la institucionalidad y fortalecer la U, son los que ahora se salen de todo orden y con sus locuacidades están consiguiendo revolver el partido con el que se asocia al ex presidente Uribe.

La cosa es que este tipo de ideas tan desproporcionadas les generan problemas tanto al ex mandatario como al actual presidente. A Uribe, porque la crítica que más lo ha perseguido en su vida pública, que fue la de tratar de perpetuarse en el poder, ahora se le revive porque hasta sus mismos aliados andan diciendo que esta sería la puerta de entrada para aprobar la reelección que tumbó la Corte Constitucional. Por su parte a Santos, habría que preguntarle si se dejaría meter ese gol; porque darle aval a esa reforma sería aceptar que los puentes tendidos con la justicia habría que quemarlos en los apenas tres meses que lleva de gobierno.

La misma Constitución dice cuáles son los mecanismos para su reforma y aunque uno de ellos evidentemente es la constituyente, convocarla en este momento cuando el nuevo gobierno ha dicho que es capaz de sobreponerse a los evidentes atrasos que hay en la operación de justicia, sería cerrarles las puertas en las narices a Santos y a su ministro del Interior, sin que hayan tenido tiempo de probarse.

Pero lo más grave de todo este episodio es la cada vez más evidente agenda propia que muchos tratan de montar sobre Uribe: el mismo José Obdulio ha dicho que él lanza ideas en sus columnas y que el ex Presidente no las responde; lo malo es que esas ideas se tiran al aire con sello uribista y la mayoría las interpreta así.

Algunos dirán que ni Gaviria ni Barreras actúan sin consultar previamente con su ex jefe y que por tanto sólo se comportan como voceros de lo que Uribe no puede decir. Si esa es la verdad en este asunto en particular, estamos frente a una situación mayormente preocupante: lo que se está gestando no es una búsqueda de alcaldías y gobernaciones en 2011 sino un gobierno paralelo, a través de jugadas que hoy empiezan por una constituyente y mañana no sabremos.

Ojalá esto se trate de una más de las salidas en falso a las que nos tienen acostumbrados Roy Barreras y José Obdulio Gaviria y no de la vía para lograr un gobierno de dos, que tan malos resultados tendría en todos los aspectos.