La tierra con estabilidad
En el lenguaje popular se dice "el que mucho abarca poco aprieta". Lo anterior pudiera ser lo que se observa en el caso de la tierra, cuando el Gobierno, queriendo arreglar un problema que viene de nuestra vida republicana, lo pretenda hacer de la noche a la mañana, creando expectativas mediáticas, difíciles de resolver.
Al haber sacado hace un año largo un artículo en EL COLOMBIANO que titulaba: "No juguemos con la tierra y con candela", se puede actualizar o ratificar hoy, observado que la tramitología no permite al mismo Gobierno agilizar las adjudicaciones, mientras no se legalicen las extinciones de dominio y no se aclaren la titularidad y tenencia de la tierra.
No se debe crear tanta expectativa, aunque el fin sea bueno y la tierra ociosa, sin explotación adecuada, deba ser estimulada para que sea productiva y cumpla con la función social que todos debemos apoyar.
Pero eso sí, para evitar frustraciones, que sea con proyectos productivos, financiación oportuna y suficiente, con la tecnología adecuada, garantizándole al tenedor o nuevo propietario: salud, educación, vivienda, seguridad, además estabilidad en los suministros y compra o precios en lo que produce, de lo contrario, volverán los abandonos y frustraciones.
El tema de la tierra debe manejarse con prudencia, debe haber una planeación llevada al extremo, los estudios de suelos y la capacidad de producción debe ser tratada con la tecnología más avanzada, considerando que Colombia cuenta con diversidad de climas, topografías, régimen de lluvias, calidad de suelos, falta de infraestructura en riego, drenajes y vías.
Tierra sola, por el hecho de tener más propietarios y nada más, es un engaño.
Hay que considerar todo lo del párrafo anterior para poder motivar el regreso de los campesinos, hoy citadinos, al hábitat perdido por muchas causas.
Ha habido abandonos, expropiaciones, desplazamientos provocados por guerrillas, paramilitares, bandas criminales, pero en otros tantos casos por quiebra absoluta, en ocasiones por inclemencias del clima, por efecto de reducidores, falta de precios cuando sale la cosecha, falta de subsidios como en otros países y el abandono del Estado.
Desde que tengo uso de razón, al igual que muchos de mi generación, sabemos que el tema de la tierra ha servido para tantas cosas.
Sólo leer la historia, Ley 26 del 51, Incora, Reforma Agraria, Incoder, titulación de tierras baldías, programas de la Caja Agraria, Banco Ganadero, Bird, y otros que sería extenso enumerar.
¿Resultado final? Hay que conocer la historia para no repetirla.
Lo importante es crear empleo estable, bien remunerado y con seguridad social.
Otra propuesta: sería bueno buscar asociaciones, empresarios y tenedores de tierra para administrar y producir. También las Aldeas Comunitarias Campesinas, donde habría tierra adjudicada como patrimonio familiar, coordinación y servicios comunes en cada núcleo, con dirección oportuna y planificada.