La Trucha y Carolina abren las agallas
La Trucha y Carolina Colorado están con las agallas abiertas.
Nunca antes se comprometieron tanto cuando se les preguntó qué podría suceder con ellos en los Juegos Panamericanos de Guadalajara.
Las palabras de ambos eran como sacadas del papel carbón. Igualitas en los trazos y con idéntico fondo.
"Me siento en el podio de alguna de las pruebas de pecho. Voy en excelente forma y aspiro a mejorar las marcas que hice en el Mundial que me dieron el cupo B a los Olímpicos de Londres dentro de los tiempos con privilegio. He sentido el cambio dentro de la piscina".
Jorge Mario Murillo, el mejor pechista de Colombia se ve firme y seguro; más que antes, cuando tuvo la osadía de mejorar los antiquísimos registros de Pablo Restrepo. Para su fortuna ya superó el "trauma" de los cambios del vestido de baño, porque atrás quedó la época de los enterizos que sirvieron para pulverizar las marcas.
La Trucha gozaba y sudaba con el nuevo método de entrenamiento que les puso en sus manos y piernas el profesor Germán Rodríguez, en el gimnasio de la Liga de Natación de Antioquia.
El Trx los tiene encarretados y felices, dicha que comparten con la rubia nadadora estonia Merle Liivand y la uruguaya Inés Remersaro, quienes comprueban las bondades del Complejo Acuático y las garantías del actual clima de la capital de la montaña.
Dentro de todo ese cuadro acuático, también participaba Carolina Colorado, quien después de pagar la suspensión de dos meses -debido a un quemador de grasa que apareció en un té de uva- regalaba su espontaneidad para hacer una advertencia: "vuelvo con toda y que se preparen. Que se tengan fino, porque volví. Me siento muy motivada. El anterior vestido de baño y su cambio me dio muy duro y ya superé esa experiencia. Me veo en las finales de las tres pruebas para las cuales tengo cupo en los Panamericanos de México: los cien metros de mariposa, espalda y libre".
Tanto La Trucha Murillo como Carolina Colorado están con la boca abierta, total franqueza y un brillo en los ojos que reflejan ese estado de forma, de atletas delgados, cero grasa y dispuestos a jugarse el todo por el todo, ya que apenas a la vuelta de la esquina está el sueño de cualquier nadador: los Juegos Olímpicos de Londres. Como para tener las agallas abiertas.