La tugurización del Parque
Después de la tempestad, llega la calma. La ciudad de Envigado fue estigmatizada en algún momento de su historia reciente, por efectos de la delincuencia, pero nunca dejó de ser una ciudad privilegiada por la calidad humana de su gente, su historia, su posición geográfica, la variedad de su clima, dentro de otras tantas cosas buenas.
Aun en momento difíciles, se mostró como modelo dentro de los más de mil municipios del país y siempre se preocupó por manejar una buena estructura vial, el aseo en parques y calles, la señalización, la semaforización, la parte hospitalaria en salud, adulto mayor, colegios, universidades, casa de la cultura, eventos, museos y la buena oferta gastronómica que de tiempo atrás ha sido famosa.
Del Valle de Aburrá ha sido la ciudad de mostrar a turistas nacionales e internaciones, después de la capital de la montaña, gracias a una buena mesa, los alumbrados navideños, amabilidad de sus gentes, su buena infraestructura, comercio, industria, recreación, vivienda digna, además de haber cuidado la parte familiar como pocos municipios lo han hecho.
Preocupa que un poco de populismo o de politiquería quiera desvirtuar tantas cosas buenas de esta gran ciudad; cuando observamos que un bello parque, codiciado por la mayoría de los municipios del Valle de Aburrá, tiende a ser "tugurizado" con toldos, plásticos, carpas, mugre, olores, desorden e imagen, con ventorrillos y fritangas que en nada benefician la ciudad y que sí la vuelven fastidiosa ante propios y extraños.
Así las cosas, la autoridad está patrocinando una competencia desleal, ante un comercio organizado, que paga arriendos, servicios, impuestos, industria y comercio, seguridad social, empleo estable, seguros, vigilancia, registro mercantil y que auspicia el bienestar ciudadano, que atrae turismo; es bueno que evalúen los efectos futuros. Cuando la tolerancia en los espacios ciudadanos y de movilidad se vuelven costumbre, pronto encontrará la administración los efectos negativos.
Una ciudad como Envigado, donde todavía se manejan las costumbres familiares, que ha sufrido los embates de la delincuencia y que poco a poco ha superado tantas adversidades, mínimo tiene que ser una ciudad amable a sus habitantes y visitantes, las autoridades deben corregir y evitar que lo bueno que tienen lo menosprecien, "tugurizando" la plaza principal, que sigue siendo una de las más apreciadas del departamento de Antioquia.