La vida convertida en un álbum viral
Distintos proyectos en Internet reflejan el paso del tiempo y el devenir de la vida como álbumes familiares que se convierten rápidamente en fenómenos virales. La belleza y la tragedia de la vida en imágenes.
La secuencia de fotos que muestra a una pareja de ancianos en el jardín de su casa durante sucesivos veranos, otoños, inviernos y primaveras fue publicada por decenas de blogs y portales en Internet. Los nombres de la pareja o el lugar exacto donde viven son inciertos. Los sitios más juiciosos referían que el autor de las fotografías era Ken Griffiths y que desde 1973, a lo largo de 12 años, había estado tomando la misma foto, justo cuando una nueva estación iniciaba. El final impactante de la secuencia es la imagen triste de un verano en el que el anciano ya está solo.
Este ejercicio no necesitó palabras para contar una historia y reflejar el transcurso implacable del tiempo. Una preocupación que mucho antes de que existiera internet nos suscita el deseo de tomarnos fotos familiares, armar álbumes que resuman la vida, heredar reliquias de generación en generación.
Sin embargo, las redes sociales están convirtiendo algunas experiencias íntimas en historias colectivas que algunos comparten a través de proyectos conmovedores como el del artista y cineasta Frans Hofmeester quien grabó un video de su hija Lotte cada semana, desde que tenía seis meses y hasta que cumplió los 14 años.
Uniendo breves fragmentos, siempre de un primer plano del rostro de la niña, Hofmeester armó un time lapse de tres minutos en el que se ven esos delicados cambios del cuerpo que no se alcanzan a percibir normalmente: dientes que caen y vuelven a crecer, la abrumadora cantidad de peinados que una niña colecciona a lo largo de su vida.
Algo parecido a lo que hizo el realizador Anthony Cerniello cuando le hizo un particular regalo a su amiga Danielle por el día de acción de gracias a finales de 2012.
Con las fotos de las mujeres de todas las generaciones de su familia, desde las nietas hasta las abuelas, construyó una secuencia en la que simula el envecimiento natural de una persona. La tecnología digital ayudó a crear la ilusión del paso del tiempo. Según Cerniello "La idea era que algo que a todos nos está pasando pero no podemos ver, sí lo podamos sentir".
Proyectos similares a estos son publicados todo el tiempo en Internet, algunos más sofisticados que otros; otros más crudos y conmovedores.
Es memorable el caso del fotógrafo Angelo Merendino, cuya esposa fue diagnosticada con cáncer de mama. Apenas supo de la enfermedad, empezó a tomarle fotos a Jennifer. Capturó momentos alegres, amorosos y esperanzadores pero registró también el deterioro del cuerpo, la dureza de la enfermedad, el dolor inminente e incluso la cama vacía que quedó cuando Jennifer ya no estaba.