Histórico

La vida por un celular

13 de mayo de 2011

Una muestra de degradación moral, que se añade a la compleja problemática de seguridad que se registra en algunas ciudades del país, es que a una persona la asesinen, presuntamente, por robarle un celular.

La vida es el bien supremo. No hay valor que se le equipare y por eso resulta absurdo que alguien la pueda perder por algo tan desechable como un teléfono móvil.

Por eso causa tanto dolor e indignación el asesinato en Bogotá del sacerdote Gustavo García, de 35 años de edad, capellán de la Universidad Minuto de Dios.

De comprobarse que fue por su celular, no sería la primera vez que un hecho de esta naturaleza ocurra en el país. Lo lamentable es que la vida se le pueda arrebatar a alguien por cualquier motivo y no pase nada.