Histórico

La vida renace en Cocoguayabito

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30 de abril de 2009

Con proyectos agrícolas de impacto y beneficio comunitario, entre los desplazados de Dabeiba está renaciendo la esperanza. Y no son paños de agua tibia, lo que tienen ahora son unidades productivas con las que la vida ha arrancado de nuevo.

Así lo siente Saúl Gómez, quien con sólo 26 años ha sufrido dos desplazamientos: el primero de Frontino en 1997 y el segundo de Godó (sector de La Llorona, en el mismo Dabeiba), en 2001.

Pero no se dio por vencido y siguió luchando. Hace tres años llegó a Dabeiba Viejo inscrito en un proyecto impulsado entre el Dapard y el municipio para cultivos de maracuyá y cacao.

El resultado ha sido fructífero. Saúl dispone de dos hectáreas en las que labora largas jornadas, pero se siente feliz porque ha recuperado su alma de campesino y está ganando el sustento para él, su compañera sentimental y sus tres hijas.

"Hay que pagar una cuota del préstamo al banco (Agrario), pero he podido pagar cumplido sin problemas", apunta Saúl.

En este proyecto hay inscritas 15 familias. A la par y en la misma zona crece otro con 30 familias beneficiarias en la finca Cocoguayabito. En esta última también hizo aportes el Incoder (Instituto Colombiano de Reforma Agraria) y es una propiedad de beneficio comunitario.

Aquí, Arbey Elena Pavierno, desplazada hace dos años y abandonada luego por su esposo, intenta poner sobre rieles nuevamente su vida. Con cuatro hijos y sola, este proyecto es un aventón que no quiere perder, porque además en la región hay mayor seguridad.

"Tengo 33 años, pero creo que acá está el futuro, toca cultivar maracuyá, plátano y cacao, pero voy bien", relata esta señora, que revela mucha más edad de la que tiene. Resulta obvio, el desplazamiento trae demasiado sufrimiento. Por fortuna la vida renace... en Cocoguayabito.