Las bases de la innovación
Cuando se analizan el perfil financiero y las capacidades con las que cuentan cada uno de los principales agentes institucionales que intervienen en el proceso de desarrollo de la CT+I en Colombia, se encuentra que la base de relaciones y capacidades actualmente disponible es muy débil y limitada.
Así, para adelantar las diversas actividades científicas, tecnológicas y de innovación, las empresas, las universidades y los centros de investigación y desarrollo tecnológico actúan como compartimentos estancos con muy bajos niveles de articulación entre ellos. Mientras las empresas centran sus recursos y actividades mayoritariamente en la innovación, las universidades y los centros lo hacen en la investigación y el desarrollo (I+D). Adicionalmente, las empresas se distinguen por disponer de niveles bajos de investigadores y personal altamente capacitado, al tiempo que establecen escasas relaciones de trabajo y colaboración con las universidades y los centros que, por el contrario, son los que cuentan, especialmente las universidades, con la mayoría de los investigadores, el personal altamente capacitado y los grupos de investigación.
Esto hace pensar que, no obstante que algunas empresas adelantan de manera corriente relaciones y trabajos de innovación con universidades y centros especializados principalmente del exterior, el tipo de innovación que en promedio realizan las empresas en Colombia debe ser poco complejo.
Por su parte, con el paso del tiempo la situación de las universidades en materia de CT+I se ha hecho compleja, pues, como se dijo, las mismas centran su tarea en las actividades de I+D, no tienen mayor relacionamiento con las empresas y dependen cada vez más, para financiar sus actividades científicas y tecnológicas, de recursos financieros externos a ellas, dado que el nivel de autofinanciamiento es muy limitado. Estos recursos, en ausencia de altos niveles de relacionamiento con las empresas, provienen mayoritariamente de las entidades públicas. En estas circunstancias cabe preguntarse qué tan sostenible es el modelo de financiamiento de las actividades de CT+I de las universidades y más cuando ellas se mantienen aisladas del motor y el generador de valor de la economía, que son las empresas.
De otra parte, los centros de investigación y de desarrollo tecnológico se han convertido en una réplica, poco eficiente y eficaz, de las universidades. Los centros adelantan, como su principal actividad, la I+D, poco apoyan la innovación en las empresas y, a diferencia de las universidades, disponen de bajos niveles de capacidades para adelantar dichas actividades.
En muchas partes del mundo los centros tecnológicos tienen un papel diferente al de las universidades y trabajan más estrechamente con las empresas, convirtiéndose, en muchos casos, en el puente entre los otros dos agentes. Por tal motivo, los centros deberían trabajar más en innovación y buscar la participación del sector privado, los empresarios, las empresas, los gremios y los entes locales y regionales en su patrimonio, órganos de gobierno y financiamiento. En este orden de ideas, el apoyo de Colciencias a los centros se debería racionalizar y optimizar pensando, quizás, que debe reducirse su número y buscar espacios y entornos más propicios y ciertos para su desarrollo.
Teniendo en cuenta que Colombia es un país en vías de desarrollo y considerando el papel esencial que tiene la innovación para avanzar por una senda de crecimiento dinámico, resulta de gran importancia que Colciencias, o la entidad pública especializada en innovación que se cree, encuentre la forma eficaz, bajo ambientes de desarrollo regional muy diversos, de cómo lograr que las empresas, las universidades y los centros de investigación y desarrollo tecnológico trabajen mancomunadamente, compartan y optimicen los escasos recursos disponibles al tiempo que, como fruto de dicho trabajo, le aporten positivamente al desarrollo del país. En ello, los entes locales y regionales pueden tener un papel determinante.