Histórico

Las chuzadas pusieron en jaque a la prensa británica

LA PRENSA SENSACIONALISTA británica se encuentra en el ojo del huracán tras haber obtenido de manera ilegal informaciones de artistas y políticos. La información "autorregulada" en el país europeo es la primera afectada.

Loading...
08 de julio de 2011

El escándalo sobre las interceptaciones ilegales hechas por el semanario británico News of the world y, al parecer por otros tabloides, no sólo tomó tinte político, también puso en jaque al periodismo en el Reino Unido.

La policía arrestó ayer al exasesor de comunicaciones de gobierno de David Cameron, Andy Coulson, acusado de participar en las escuchas ilegales mientras era director del dominical. Esa situación forzó al primer ministro británico a defender con vehemencia su designación y a prometer, de manera enérgica, un nuevo sistema de regulación de los medios.

"Las víctimas de asesinatos, de terrorismo, las familias que perdieron seres queridos en la guerra, a veces defendiendo nuestro país (...) que hayan sido intervenidos sus teléfonos para generar historias para un diario es simplemente desagradable", declaró Cameron.

El líder conservador anunció que además de conducir una investigación policial sobre el asunto de News of the world, extendería las indagaciones a otros medios de comunicación. Se sospecha que otros tabloides de la prensa amarilla británica han recurrido también a esas prácticas en los últimos años.

En una señal de la magnitud del caso, la policía que investiga las supuestas intervenciones telefónicas allanó ayer otro diario, el Daily Star.

"Este escándalo no concierne sólo a algunos periodistas de un diario", afirmó Cameron. "Ni siquiera está limitado a la prensa. También es sobre la policía. Y sí, sobre cómo trabajan la política y los políticos", agregó.

La posible reforma del sistema de supervisión de la información, hasta ahora autorregulado, pone nerviosa a la prensa británica, acostumbrada a actuar guiada por la libertad de expresión y con pocas ganas de someterse a un mayor control.

Cameron anunció el final la Comisión de Quejas a la Prensa, organismo integrado por representantes del sector informativo, al considerar que había "fracasado" al no intervenir con contundencia para parar la extendida práctica de los pinchazos telefónicos.