LAS DECISIONES “SALOMÓNICAS” EN LA OEA
De entrada, los países del llamado grupo del Alba sufrieron una derrota en el pleno de la Organización de Estados Americanos (OEA), al no conseguir que se aprobara una reforma del Sistema Interamericano de Derechos Humanos que buscaba darle lenta sepultura a la Comisión y a su Relatoría Especial sobre Libertad de Expresión.
Por unanimidad, el Consejo Permanente decidió mantener la fuente de financiación extranjera de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, con lo que se abortó la propuesta de Ecuador, Venezuela, Bolivia y Nicaragua, de impedir que otras organizaciones no gubernamentales y gobiernos de Europa aportaran dineros para el funcionamiento de la CIDH.
Correa, el más ácido crítico de esa financiación foránea, había prometido recursos propios por 15 millones de dólares para la Comisión, como parte de su estrategia para tomarse el control de la misma.
Ecuador, por ejemplo, en los últimos cinco años no aportó para la Relatoría Especial de Libertad de Expresión más de 2.000 dólares. ¿Por qué el cambio de bondad del Presidente Correa?
Ahora bien, este primer tiempo es favorable a los países que se oponen al "ahogamiento" del Sistema Interamericano, pero la puerta quedó abierta para que los países del Alba mantengan su intención de recortar la ayuda. Por ahora, la CIDH podrá seguir siendo el "perro guardián" de la libertad de prensa y el "coco" de las dictaduras del siglo XXI.