Histórico

Las Figueroa nadan, ríen
y lloran juntas

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27 de junio de 2009

Cuando ellas ríen, lloran y compiten, lo hacen juntas. El drama de sus vidas estuvo a punto de ahogarlas, pero quisieron Dios y el destino que pudieran gozar más de la natación con aletas.

Stephanie, Evelyn y Kimberly son jóvenes y tienen mucha chispa. Pero en el pasado, que no está lejano, creyeron que se les apagaba como si alguien se las hubiera querido acabar.

El trío pasó ese filtro que a veces plantea la vida. Su voluntad fue puesta a prueba después de los Juegos Nacionales de Bogotá, cuando todo parecía que sería a pedir de boca, pero era lo contrario.

Los problemas para las tres fueron personales y deportivos. Es como si las hubieran mandado al fondo de la piscina de sus sueños e ilusiones cuando decidieron salir de su lugar natural.

"Nosotras vivíamos felices en La Virginia, donde incluso teníamos un equipo de subacuáticas que formamos al lado de unos primos", cuenta la mayor de ellas y más conocida, Stephanie, que incluso nació en Baltimore, Estados Unidos, y quien maneja la doble nacionalidad.

En Risaralda eran las chachas de la película. Las que tenían el liderazgo de la natación con aletas. Caldas se interesó en ellas y también fueron allí, hasta que la mayor llegó a Antioquia años atrás.

"Mi desempeño con Antioquia en los Juegos Nacionales de Bogotá motivó ofertas y me trasladé allí en compañía de mi mamá y de mis hermanas, pero nada salió bien", relata Stephanie, a la vez que abraza a sus hermanas, a esas por las que ha luchado con todas sus ganas. Como si fuera otra madre...

Nada les funcionó en la capital. Incluso, cuentan que llegaron a vivir en una casa en construcción y en una pieza que no tenía baño. "De no haber sido por unas tías...".

Las tres rompieron en llanto. No quieren recordar las amargas experiencias personales y deportivas del pasado. Esos tres meses las marcaron de por vida.

Su idea es no extender un dedo señalador para ningún lado, pero sí quieren contar que sacaron la cabeza de ese lodazal en el que se metieron. "A mí me prometieron muchas cosas y nada me cumplieron", explica la estudiante de Medicina Veterinaria en la U. de A. "A veces nos tocó cargar los cuadernos y la ropa de muda, porque no sabíamos dónde podríamos amanecer esa noche", relata en medio de lágrimas la juvenil Evelyn, quien a los 17 años está lista para seguir Ingeniería Ambiental en el Alma Máter.

El sueño de las tres era progresar en la capital de la República. No se les dio y regresaron a La Virginia. Volvieron a respirar gracias a los esfuerzos de su mamá María Consuelo Ramírez, que les ha inculcado mucho valores.

Una para todas y todas para una. El lema de las hermanas Figueroa Ramírez, quienes desde el año pasado están en Antioquia, donde encontraron apoyo en la Liga de Actividades Subacuáticas y en Indeportes regional.

"Antioquia es nuestra casa. Hoy nos reímos por lo que pasamos, pero lo más importante es que todas estamos juntas en las buenas y en las malas". Les sobra coraje y amor.