Histórico

Las hipóxicas están en veremos

19 de septiembre de 2008

En enero de 2007 la Federación Colombiana de Fútbol accedió al pedido del cuerpo médico (Germán Ochoa y Alexánder Niño) sobre la compra de cuatro cámaras hipóxicas.

Cada una costó 100.000 dólares y la justificación de Niño, ex galeno del plantel, fue "aumentar la producción de los glóbulos rojos y adaptarnos a la altura con miras a los partidos de Bogotá".

Unas fueron enviadas a los equipos profesionales, caso del Atlético Nacional, y las otras las dejaron en el Club Campestre Llanogrande para los 18 microciclos de trabajo que se adelantaron en la era Jorge Luis Pinto.

Casi dos años después el futuro de estos aparatos es incierto porque el nuevo médico de Colombia no tiene claro si las va a usar.

"No soy partidario de las cámaras, pero tampoco puedo confirmar si las utilizaremos o las dejaremos de lado, ya que la Federación hizo una inversión alta y seguramente tendrá una posición sobre el asunto. Ese tema y los detalles del trabajo en Medellín para enfrentar a Paraguay y Brasil los manejaremos en las próximas reuniones", manifestó el ganelo Héctor Fabio Cruz.

El debate inicial fue ético porque las cámaras aparecen como un "dopaje" disfrazado; el nuevo análisis podría ser económico, ya que pese a la alta inversión los resultados no se apreciaron. ¿Inversión perdida?