Las láminas también juegan el Mundial
No han empezado los partidos, pero ya se vive el Mundial con la emoción de llenar el álbum y cambiar láminas o caramelos.
Andrés Tamayo solo tiene tiempo de pegar las láminas del álbum del Mundial a las 11:00 de la noche y puede quedarse hasta la 1:00 en las mismas, aunque le toque trabajar al otro día.
No es un niño, pero ahora muchos andan con un manojito de láminas entre el bolsillo, como pequeños que tienen que hablar del álbum, de las monas que tienen, de las que les faltan, de las difíciles.
Hay más cercanía hasta con los vecinos que solo se saludan en el ascensor. Para Andrés, que es comunicador social, la hora del almuerzo de estos días es para sentarse con los compañeros del trabajo a cambiar los caramelos, con lista en mano. Cambian lámina por lámina, sin que Messi valga más que Falcao.
Edwin Caína explica que lo del álbum es una tradición que se trae desde niños. Él, por ejemplo, el primer álbum que tuvo fue el de USA 94. "La tradición se quedó con uno, porque a uno le gusta el fútbol y puede revisar las alineaciones, si bien no todas se conserven. No sabemos si Falcao va a jugar, pero está ahí".
Muchos lo llenan por nostalgia por la niñez, como lo cree Andrés, que también llena otros, como el de Chocolatinas Jet con su pequeña hija.
No todos aplican el mismo método de cambio, cada grupo o persona pone sus condiciones. Unos cambian por valor. Si el jugador es una estrella, como Messi, solo se cambia con otra estrella, como Ronaldo, pero si el que cambia no tiene a alguien que valga lo mismo, tendrá que dar dos o cuatro láminas.
Otro juego es el de los vendedores, que cada vez aparecen en más lugares, como los alrededores de los colegios y centros comerciales. "Los venden a diferentes precios según el grado de dificultad, desde 1.000 hasta 10.000 pesos por figurita", cuenta Ángela Jurado.
Caína sube el precio. Por una lámina de las escasas pueden cobrar hasta 12.000, si no es más.
La caja, que muchos están comprando vale 120 mil pesos, y trae 100 sobres, es decir, 500 caramelos. A Andrés, por ejemplo, le salieron 73 repetidas, luego compró 20 paquetes más y logró "un arsenal" de 150 figuras para cambiar. Solo que dice Caína que llega un momento, cuando ya faltan muy pocas láminas, en las que no bastan los amigos y hay que ir a los vendedores. Hace una cuenta aproximada que llega hasta los 400 mil.
El dinero parece ser lo de menos. Importa esa emoción de llevar el manojito y saber que al compañero le falta una para llenar la página. Importa que haya que debatir media hora para conseguir una lámina. Importa que "yo te di 5, vos me das 5, pero te debía 3, entonces te doy 2, aunque ya tengo a Messi, que te lo cambio por 3", y así sucesivamente, como si hubiera afán para tener las 640 de una vez.