Histórico

LAS PRERROGATIVAS DEL PODER (1)

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10 de febrero de 2014

Mientras el año 2013 llegaba a su fin, la BBC reportó los resultados del sondeo de WIN/Gallup International sobre la pregunta: "¿Qué país piensa que es la mayor amenaza para la paz en el mundo actualmente?".

Estados Unidos fue el ganador por un margen importante, recibiendo tres veces más votos que el segundo lugar, Pakistán.

En comparación, el debate en los círculos académicos y mediáticos estadounidenses gira en torno de si se puede contener a Irán, y si el enorme sistema de vigilancia de la NSA (sigla en inglés de la Agencia de Seguridad Nacional) es necesario para proteger la seguridad de Estados Unidos.

En vista del sondeo, parecería que hay más preguntas pertinentes: ¿Estados Unidos puede ser contenido y otras naciones pueden protegerse ante la amenaza estadounidense? En algunas partes del mundo, Estados Unidos se clasifica incluso más arriba como una amenaza percibida para la paz mundial, notablemente en el Medio Oriente, donde abrumadoras mayorías consideran a Estados Unidos e Israel, su aliado cercano, como las principales amenazas que enfrentan, no a Irán, favorito de Estados Unidos e Israel.

Pocos latinoamericanos cuestionarían las palabras del héroe nacionalista cubano José Martí, quien escribió en 1894 que "los pueblos de América son más libres y prósperos a medida que más se apartan de los Estados Unidos".

La sentencia de Martí se ha visto bien confirmada en los últimos años, una vez más por el análisis de la pobreza realizado por la Comisión Económica para América Latina y el Caribe de la ONU, dado a conocer el mes pasado.

El informe de la ONU muestra que reformas de amplio alcance han reducido significativamente la pobreza en Brasil, Uruguay, Venezuela y algunos otros países donde la influencia estadounidense es escasa, pero que sigue siendo abismal en otro; es decir, aquellos que han estado desde hace tiempo bajo la dominación de Estados Unidos, como Guatemala y Honduras. Incluso en el relativamente rico México, bajo la égida del Tratado Norteamericano de Libre Comercio, la pobreza es grave, con un millón más sumados a las cifras de pobres en 2013.

En ocasiones, las razones para las preocupaciones del mundo son oblicuamente reconocidas en Estados Unidos, como cuando el exdirector de la CIA, Michael Hayden, al discutir la campaña de Obama de asesinatos por medio de drones, admitió que "en este momento, no hay un gobierno en el planeta que esté de acuerdo con nuestro razonamiento moral para estas operaciones, excepto por Afganistán y quizá Israel".

Un país normal se preocuparía por la manera en que es percibido en el mundo. Desde luego, eso aplicaría a un país empeñado en "un respeto decente de las opiniones de la humanidad", para citar a los Padres Fundadores. Pero Estados Unidos está lejos de ser un país normal. Ha sido la economía más poderosa del mundo durante un siglo, y no ha enfrentado un verdadero desafío a su hegemonía mundial desde la Segunda Guerra Mundial, pese a cierta declinación, en parte autoinfligida.

Estados Unidos, consciente del "poder blando", emprende importantes campañas de "diplomacia pública" (alias, propaganda) para crear una imagen favorable, en ocasiones acompañadas por políticas dignas que son bienvenidas. Pero cuando el mundo persiste en creer que Estados Unidos es por mucho la mayor amenaza para la paz, la prensa estadounidense escasamente informa del hecho.

La capacidad para ignorar los hechos no deseados es una de las prerrogativas del poder indiscutido. Estrechamente relacionado está el derecho a revisar radicalmente la historia.

Las raíces del conflicto dentro del islamismo son muchas y variadas, pero no se puede negar seriamente que la división fue significativamente agravada por la invasión de Irak encabezada por Estados Unidos y Gran Bretaña. Y no puede repetirse con demasiada frecuencia que la agresión fue definida en los Juicios de Nuremberg como "el crimen internacional supremo", difiriendo de otros en que comprende todo lo malo que conlleve, incluida la catástrofe actual.

* Chomsky es profesor emérito de lingüística y filosofía en el Instituto Tecnológico de Massachusetts en Cambridge, Massachusetts.