Las siderúrgicas de E.U. también piden salvavidas
Primero fueron los bancos y el sector financiero que pidió un salvavidas al Gobierno de Estados Unidos para salir de la crisis. El Departamento del Tesoro y la Reserva Federal sacaron 700.000 millones de dólares en un paquete de ayuda.
Después, las tres grandes empresas automotrices de ese país, (General Motors, Chrysler y Ford) anunciaron que se irían a la quiebra en caso de que la administración Bush no los apoyara. El Ejecutivo estadounidense respondió y decidió sacar 17.000 millones de dólares para que no se perdieran más empleos.
Ahora es la golpeada industria siderúrgica de Estados Unidos la que presiona al presidente electo Barack Obama para que saque un plan de obras públicas que permita impulsar la alicaída demanda de acero fabricado en el país, reportó ayer el diario New York Times.
Según el rotativo, para evitar su quiebra, la industria siderúrgica pide un billón de dólares.
"Dirigentes del ramo abogan por grandes inversiones estatales en infraestructura -hasta un billón de dólares (un millón de millones) en dos años- en el marco del anunciado plan de estímulo del presidente electo, Barack Obama", señala la publicación.
Compra Estados Unidos
Daniel DiMicco, presidente del gigante siderúrgico Nucor Corp, dijo al diario que la industria pedía al nuevo Gobierno que "lidie con la peor depresión económica en nuestra vida mediante un programa de recuperación que en cada suministro tenga la cláusula "compre Estados Unidos".
La industria apoya la construcción de sistemas de tránsito masivos, puentes, redes de electricidad, escuelas, hospitales y plantas de tratamiento de aguas.
"Compartimos con el equipo de transición del presidente electo nuestras ideas sobre las prioridades para la industria", señaló Nancy Gravatt, portavoz del Instituto Americano de Hierro y Acero, según el diario.
Asesores han sugerido que la mayoría del paquete, que pronto será anunciado formalmente, irá a inversiones de infraestructura más que a exenciones impositivas.
"Si el presidente electo realmente quiere avanzar, financiará un montón de proyectos de tránsito masivo", comentó Wilbur Ross, un especialista de Wall Street.
"Todas las grandes ciudades están listas para lanzar estos proyecto", añadió.
Desde septiembre, la producción estadounidense de acero se ha desplomado un 50 por ciento a su mínimo desde la década del 1980, mayormente porque la construcción y la producción automotriz han caído en forma pronunciada.
El descenso en la producción de electrodomésticos, maquinaria y otros equipos eléctricos también ha reducido los pedidos de acero y rebajado el precio de la tonelada de acero a casi la mitad desde fines de septiembre pasado.
Ejecutivos del sector están "sumando sus voces para reclamar un inmenso programa de inversiones de hasta 1 billón de dólares durante dos años", reportó la publicación norteamericana. Las importaciones, que abarcan alrededor de un 30 por ciento de todas las ventas de acero en Estados Unidos, también incomodan al sector, señaló el diario.
"La industia siderúrgica se ha convertido en un indicador clave de lo que nos espera más adelante. El rumbo que tome la produción de acero, será el rumbo que tome la economía nacional", escribió el New York Times.