Histórico

Las vacas tienen un imán en la cabeza

08 de septiembre de 2008

Cuando salga por el campo, comience a mirar. Un estudio reveló que el ganado, cuando pasta o descansa, tiende a alinear sus cuerpos en sentido norte a sur.

No escapan las vacas a la influencia del campo magnético terrestre. Desde hace tiempo se sabe de distintos animales con esa influencia y hasta se habla de su incidencia en la conducta humana. Pero no se conocía en el ganado.

Cómo se hizo el estudio, es muy interesante y demuestra que en cuestión de ciencia cada día más herramientas están a la mano.

El estudio fue adelantado por la Universidad de Duisburgo-Essen en Alemania. La idea era descubrir si los grandes mamíferos tenían el sentido magnético.

Sabine Begall, del Departamento de Zoología General y autora líder del grupo, dijo a EL COLOMBIANO que la idea surgió de un trabajo sobre la magnetorrecepción en ratas-topo africanas.

Como es imposible estudiar los grandes mamíferos en laboratorio. La primera idea fue analizar la dirección en la que duermen los humanos, por ejemplo al acampar, pero había muchas limitaciones para hacerlo.

Hynek Burda, autor senior del estudio, estaba fascinado porque el ganado se podía ver en las imágenes de Google Earth.

Entonces, ¿por qué no analizar las fotos?

El estudio fue publicado en Proceedings of the National Academy of Sciences.

En él se analizaron cerca de 8.500 reses que pastaban en 308 campos alrededor del mundo. Por la baja resolución, no se lograba distinguir bien entre la cabeza o la parte trasera de las redes, pero descubrieron que todas miraban alineadas en una misma dirección, norte o sur, pero con preferencia por la de norte a sur.

Los investigadores descartaron la influencia de factores como la dirección del viento o la posición del Sol.

"Nuestra opinión es que el campo magnético es la explicación más plausible", explicó Begall.

En su departamento trabaja una colombiana, Angélica García Montero, aunque no tuvo que ver en esta investigación.

El análisis también incluyó los ciervos rojos y europeos, 2.974 ejemplares en 241 localidades en la República Checa.

Estos animales están influenciados asimismo por el polo magnético, no el geográfico, con una orientación de sus cabezas hacia el norte.

El hallazgo no está supeditado a la latitud en la que se encuentre el animal, explicó Begall. En las regiones tropicales también se da.

Llama la atención que este fenómeno tan común y repetitivo no haya sido advertido por pastores, cazadores ni por los propietarios de los hatos.

El hallazgo abre nuevas perspectivas en el estudio de la magnetorrecepción, un fenómeno del cual falta conocer mucho en su relación con humanos y animales.

¿Cómo se da esa influencia en el cerebro? En concepto de los investigadores, el desafío es ahora para los neurocientíficos y biofísicos.

Uno de los logros del trabajo fue, además, la respuesta magnética espontánea, sin la intervención de alguna persona.

¿Qué pasaría si se alterara esa influencia en el ganado? Otro buen tema de estudio.