Le pintaron un teatro al Principito
EL PRINCIPITO, LA historia del escritor Antoine de Saint Exupery, la puede ver en El Pequeño Teatro. Un montaje para volver a ser niños.
La avioneta cae sobre el desierto. Fue una falla del motor. El piloto está solo, entre tanta arena, con todas sus angustias encima. La avioneta es del tamaño real y está en el escenario. Después vendrá el Principito con esas historias de cómo hizo para llegar a la Tierra.
Todo empezó en las aulas. Angélica Marín y Camilo Saldarriaga estaban en la clase de teatro infantil. Querían El Principito , porque se habían acercado al libro y porque lo de ser niño, que es lo que recuerda la obra, se va perdiendo mientras se crece.
Y era la puesta en escena, con unas cuantas canciones hechas para ella y ya está. Luego llegó el momento de graduarse y querían una apuesta más arriesgada. Así que entre idea que va e idea que viene, fueron llegando, incluso escuchando consejos de otros, a hacer un musical de El Principito.
Por eso combinaron la parte dramática, con la música y la danza. La hicieron ya no infantil, sino para toda la familia. Además, llegó ayuda profesional, pues la dramaturgia la hizo Rodrigo Saldarriaga, el director del Pequeño Teatro, y Silvia García. Para la música y la coreografía, Esteban Betancur y Jorge Barrientos les dieron la mano.
Angélica interpreta al Principito y Camilo al aviador. "Hicimos una adaptación donde el piloto es protagonista. Es él el que vive al Principito, él que lo imagina y nos cuenta que existe. No lo queríamos sólo como narrador", cuenta la joven, mientras señala que representar al hombrecito de cabello dorado fue todo un reto. Ella no es tan pequeña físicamente, por ejemplo. "A lo que queríamos llegar es a un niño, más que a un hombre o a una mujer -añade-. En un niño eso no está tan definido y con el trabajo ha ido aflorando. Todos los días recupero los gestos de mi niñez".
Un musical
A Camilo y a Angélica les encanta la música. Por eso querían que en su trabajo de grado en la Escuela de formación de actores del pequeño Teatro, donde estudian, se fusionaran los sonidos y el teatro. "No somos bailarines, ni cantantes, pero nos defendemos. Queremos mostrarle al espectador en hora y media, lo que hemos aprendido", dice ella.
La historia entonces se va contando entre canciones y diálogos. Los que encontraron después de tantas leídas del libro, buscando sacarle la esencia, y poderlo narrar, si bien no en el mismo orden, por lo menos leales con el escritor.
También se ayudaron de una pantalla, para proyectar ciertas imágenes. En escena son diez actores, cuatro músicos y tres personas en el coro.
En el escenario, la avioneta, de tamaño casi real. En ella cabe un piloto y un Principito, dispuesto a contarle al aviador su historia y, de seguro, a pedirle que le dibuje una oveja.