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Leer y releer, la clave de Samper Pizano

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22 de abril de 2010

A veces las palabras ni se piensan, siquiera. Pocos se dan cuenta que la lengua recibe maltratos, y muchos. Daniel Samper Pizano, miembro correspondiente de la Academia colombiana de la Lengua, nos habla al respecto.

¿Qué tanto se maltrata la lengua?
"Noto un progresivo deterioro en su uso , que atribuyo a la falta de lecturas sustanciosas y a la escritura apresurada y entrecortada que demandan los medios electrónicos. No se trata de competir con El Quijote , sino de expresarse con claridad, precisión y amenidad".

Pareciese no importar la ortografía, ni la puntuación, sino solo escribir...
"Esta actitud equivale a salir a la calle envuelto en una piyama rota, pantuflas de plástico amarillo, camisa manchada de sudor, una media roja y una gris y argumentar que lo importante es cubrirse, pues no se trata de vestir con un mínimo decoro".

Muchas palabras se pronuncian mal, se usan como no son o se prefieren extranjeras...
"Los publicistas y mercadotecnistas se han encargado de convencer a sus clientes de que sus productos son más elegantes -y más caros- si llevan nombre en inglés. Así, vemos en los barrios comerciales "finos" toda clase de tiendas que no solo tienen razón social en lengua extranjera sino que anuncian sus servicios: Home Delivery, Outlet, Free Wi-Fi, etc. A veces se trata de sancocherías grasientas que se llaman, orgullosamente, Pedro's o Delicia's. Y como ignoran por igual el inglés como el español, están matando los dos idiomas".

No obstante, la lengua sufre modificaciones a lo largo del tiempo...
"Sería gravísimo que la lengua no cambiara, porque significaría que es un idioma en agonía. Pero se trata de que se enriquezca, que amplíe sus sinónimos, que desarrolle matices y que crezca a tono con lo que se denomina "el genio del idioma". Es decir, el modo de ser esencial de una lengua".

¿El consejo para hacer un mejor uso de la lengua?
"Recomiendo leer, leer, leer y pensar que el español es parte de nuestro patrimonio cultural, que es vehículo de comunicación de casi 500 millones de personas. ¿Le daría usted puesto a alguien que escribe "bisitas" o un préstamo a un cliente que lleva un moco en la camisa?".