Histórico

Legado de Kennedy, un tesoro para E.U.

22 de noviembre de 2013

Estados Unidos rindió ayer homenaje al presidente John F. Kennedy, asesinado hace 50 años en Dallas (Texas) y cuya figura, idealizada por la mayoría de los ciudadanos, sigue causando una fascinación alimentada, en parte, por las variadas teorías de la conspiración acerca de su muerte.

"Hoy y en las décadas que quedan por delante, vamos a conservar su legado", pidió en Twitter el presidente Barack Obama, quien en una proclamación oficial declaró este viernes como "Día de conmemoración del presidente John F. Kennedy ", dedicado a "celebrar su duradera impronta en la historia estadounidense".

Con las banderas de edificios federales y estatales ondeando a media asta, medios de comunicación, políticos y ciudadanos recordaron en el país a Kennedy, el presidente más popular del último medio siglo, según una encuesta de la cadena CNN divulgada ayer.

Los actos de homenaje al primer presidente católico de E.U. y al más joven en llegar a la Casa Blanca comenzaron con una austera ceremonia castrense frente a su tumba en el cementerio militar de Arlington, a las afueras de Washington.

Jean Kennedy Smith, de 85 años y hermana del mandatario, depositó una ofrenda floral en la tumba en compañía de otros miembros del clan familiar. También visitaron el lugar, donde arde una llama eterna, el secretario de Justicia de E.U., Eric Holder, turistas y curiosos.

En Boston, ciudad natal de Kennedy, el gobernador de Massachusetts, Deval Patrick, colocó una ofrenda floral en la estatua construida en su honor.

La atención de la jornada estuvo centrada en Dallas, donde se congregaron miles de personas en la plaza Dealey. Guardaron un minuto de silencio a las 12:30 hora local (18:30 GMT), en el mismo instante y lugar donde dos disparos acabaron con la vida de Kennedy el 22 de noviembre de 1963.

La ceremonia también incluyó una invocación religiosa del obispo de la diócesis de Dallas, Kevin J. Farrell, y un discurso del alcalde de la ciudad, Mike Rawlings, quien elogió el legado y la personalidad del presidente asesinado y el "extraordinario coraje" de su mujer, Jackie, en aquellas horas trágicas.

Obama no viajó a Dallas y participó, desde la Casa Blanca, a puerta cerrada, en una videoconferencia con voluntarios en Tanzania de los Cuerpos de Paz, creados por Kennedy.