Histórico

Libertad de Sigifredo mitiga el dolor

05 de febrero de 2009

Con la liberación de Sigifredo López, el único sobreviviente del grupo de diputados asesinados por las Farc, no solo se conoció la verdad de la muerte de los 11 políticos, sino que terminó el duelo de sus familias.

Por eso ayer, los parientes de los políticos asesinados en cautiverio se fundieron en un abrazo con el recién liberado. El reencuentro con Sigifredo, el único testigo de sus últimos cinco años de vida, significa el lazo de vida con una parte de sus seres queridos masacrados en la selva.

El abrazo fue una catarsis para las viudas, madres y hermanos de los políticos. Fabiola Perdomo, esposa del asesinado Juan Carlos Narváez, dijo que "cuando abracé a Sigifredo sentí que abrazaba a Juan Carlos porque es la última persona que estuvo con él los últimos días y que me podrá contar muchas cosas".

Perdomo no quería saber cómo los mtaron, sino "cómo vivía, qué pensaba, qué sueños tenía". Sigifredo tiene esas respuestas.

¡Los mataron!
"Los mataron... los mataron" fue el grito que se escuchó en las casas de varias familias de los diputados vallecaucanos en la madrugada del 28 de junio de 2007.

La esperanza de tenerlos de regreso y en libertad a los políticos, tras cinco años de secuestro, se frustró a las dos de la mañana de ese día. En un comunicado de las Farc informaron que 11 de los 12 ex diputados habían muerto en un supuesto combate con un "grupo militar sin identificar", que intentó rescatarlos 10 días antes, en una zona selvática entre Cauca y Nariño.

Sigifredo, separado del grupo como castigo, fue el único sobreviviente de esa masacre.

Las Farc no escucharon los ruegos de las 12 familias para que los liberaran, ni las movilizaciones del pueblo valluno para reclamar su libertad. Tampoco hubo el intercambio humanitario que los diputados reclamaban en las pocas pruebas de supervivencia.

En uno de esos vídeos, Jairo Hoyos, uno de los diputado secuestrado, dejó ver su desesperación por un secuestro que se prolongaba. "Presidente, los que vamos a morir te saludamos", fue su frase lapidaria.

La tragedia que enlutó a 11 familias vallecaucanas había empezado el 11 de abril de 2002 cuando un grupo de guerrilleros disfrazados de soldados irrumpió en la Asamblea del Valle, con la excusa de que había una amenaza de bomba en el edificio.

Los dirigentes cayeron en la trampa y fueron subidos a un bus que los llevó del centro de Cali hacia una zona montañosa del Valle. Allí se dieron cuenta de su desgracia, cuando sus captores les dijeron que habían sido secuestrados por las Farc, mientras celebraban con voladores al aire.

El asesinato de los diputados conmovió al país y al mundo. Pero al dolor por el final trágico se sumó luego la angustia y la incertidumbre que soportaron las familias durante tres meses, tiempo que transcurrió para que la guerrilla entregara al Comité Internacional de la Cruz Roja la ubicación de los cadáveres de los 11 diputados asesinados.

Masacrados
El informe forense reveló que los políticos habían sido masacrados por sus captores por la espalda. Murieron víctimas de 95 disparos a corta distancia de fusil AK-47, el arma de las Farc.

Aunque la guerrilla siempre sostuvo que murieron por un ataque de mercenarios, el DAS reveló después que el asesinato de los diputados se produjo por enfrentamiento entre dos frentes de las Farc en Nariño.

Pero con la muerte de "Raúl Reyes" se conoció la verdad al hallarse un correo electrónico en los computadores incautados. "Por una grave confusión con otra unidad de las Farc que los confundió con elenos y los atacó, la guardia de los diputados ejecutó a 11 de los 12 rehenes; pensaron que el Ejército los asaltaba. Grave equivocación que nos creará problemas", señaló entonces el hoy jefe de las Farc, "Alfonso Cano".

El asesinato de los diputados movilizó a la sociedad colombiana contra el secuestro y convirtió a sus familias en activistas por el intercambio humanitario.