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Literatura infantil que no es tan pequeña

LA LECTURA ENCANTA o no, desde cuando se está pequeño. Y eso depende de muchos factores, entre ellos, la calidad de las publicaciones, tanto en historia como en imagen. Los niños son exigentes y para ellos, los libros deben ser de la calidad de los grandes.

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20 de septiembre de 2010

Los niños no se enamoran tan fácil. A ellos hay que conquistarlos y llegarles hasta el corazón. Son exigentes. Les gusta que se note el cariño, que las cosas se vean a su medida. "El panorama depende de la oferta, definitivamente", dice Consuelo Marín.

Porque no es que los niños no se enamoren de los libros. Ellos se enamoran "cuando hay lecturas buenas y atractivas", añade la promotora de lectura del Juego Literario.

Los libros van según las edades. Los temas deben ser de interés para los niños, en tanto si éste no les atrae, el libro puede ser muy bonito, pero no tendrán por qué leerlo.

Para los niños de 8 años en adelante, por ejemplo, temas de aventura. De amor, cuando estén entre los 10 y los 12. Cada edad tiene sus necesidades particulares.

Lo que sí, es que debe ser agradable, motivante, que tenga tensión, humor y buenas ilustraciones. "Los chicos nuestros vienen de la era del cine, de la imagen. Entonces la buena imagen impacta a los niños y a los jóvenes", expresa Consuelo.

Lo que significa que todos los elementos del libro deben jugar al tiempo. No es solo cuento o solo imagen. Es una conjugación.

"Al igual que los adultos, debe ser de gran calidad literaria. Escritura cuidadosa, así como ilustración e imágenes. Y debe tener un lenguaje y una estructura que los niños puedan entender, seguir y crecer como lectores", explica la escritora de literatura infantil, Irene Vasco.

En ese sentido vale traer el ejemplo de Harry Potter o la saga de vampiros Crepúsculo. Ha puesto a leer a niños y a jóvenes. Y aunque a unos les parece de buena calidad y a otros no tanto, pueden servir como puente para encantar y formar lectores.

"Es una literatura más sencilla, más lúdica, pero que permite llevar a los chicos a una literatura más compleja", cuenta Consuelo.

Y en este sentido, Jairo Buitrago, escritor infantil, señala que "a los jóvenes siempre les van a gustar las historias mágicas, más si tienen una editorial poderosa que les dice que eso es simpático y bueno. Obviamente la influencia de los medios y el cine que adapta las novelas es muy grande, pero lo importante es que hace lectores".

¿Y cómo estamos?
Si los pequeños o jóvenes leen, si hay buena oferta, vale preguntarse cómo estamos en el país en materia de Literatura Infantil.

Con la pasada Fiesta del Libro, habría que decir, que si la medición se hiciera en los gritos emocionados de los niños en el Jardín Botánico, la respuesta sería para reír a carcajadas. Por lo menos, muchos programas para incentivar la lectura sí se hicieron. Y como en todo, hay posiciones no coincidentes.

"A los niños les gusta leer cuando encuentran buenos escritores, pero los escritores colombianos están más dedicados a la cultura mediática", señaló, cuando se murió Jairo Aníbal Niño, Rubén Darío Flórez, docente de la Universidad Nacional y miembro del PEN (Poetas, escritores y narradores) Colombia.

El legado que dejó el escritor, indicó entonces Rubén Darío, pasa también por un reto: escritores que imaginen otro espacio de fantasía, en el que quepan los niños, porque la literatura les da un refugio para evadirse, más en "un país como el nuestro, en donde el niño es objeto de violencia y vive en soledad".

La conexión va de la mano con literatura infantil de calidad. "Creo que desde hace unos 20, 25 años, en Colombia se han fortalecido las publicaciones para niños. Somos un grupo de autores que fuimos abriendo camino, pero cada vez hay más jóvenes y nuevos autores, con más información de la que tal vez teníamos antes", señala Irene.

Con ella coinciden algunos en que hay más librerías, más editoriales, más movimientos que promueven libros para niños y jóvenes, de los que pueden agarrarse a leer. "Sí se está haciendo buena literatura infantil y lo más importante, libros con ilustraciones", opina Jairo Buitrago.

Así que si nos vamos con el hecho de que hay escritores haciendo literatura infantil y muchos libros encantando a niños y jóvenes, hay que decir que todavía falta y que no hay que bajar la guardia. Los pequeños necesitan mundos fantásticos. Por eso exigen a su tamaño, que no es nada pequeño.